29 de diciembre 2001 - 00:00

Un poco de aire fresco para el rubro semillas

El 2001 trajo una renovación de ideas y de acción, que incidieron en la industria de semillas.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación definió claramente la posición argentina con respecto a las nuevas tecnologías.

La creación de la Comisión Asesora en Políticas sobre Biotecnología, es un claro ejemplo de ello.

Es de destacar que en 2001 fueron nuevamente liberados comercialmente, el algodón RR, que sin duda contribuirá a la economía del NEA, y un nuevo evento de maíz BT, que amplía la oferta existente dando mayores opciones a los productores.

Otra cuestión importante que debemos remarcar es que durante todo el año se trató de minimizar los inconvenientes que la disolución del INASE le ocasiona a la industria semillera.

También vimos como los fondos acumulados por el superávit del INASE durante varios años depositados en la cuenta especial que establece la ley de semi-llas, pasaba a satisfacer otras necesidades del Estado, no relacionadas con las actividades que generaron esos fondos y cuyos destinos están específicamente establecidos en la Ley 20.247 de semillas y creaciones fitogenéticas. Las inundaciones que afectaron aproximadamente 5 millones de hectáreas, alteraron el equilibrio entre los cultivos, así el maíz vio reducida el área de siembra, por otra parte el girasol recuperó parte de la perdida en el año pasado, recuperación ésta que esperamos se mantenga en las próximas campañas.

Tecnología

Soja, hoy convertida en el principal cultivo del país, continúa con su expansión y, lo más importante, colonizando áreas, con el formidable paquete tecnológico que integran variedades RR y siembra directa. Obviamente esta situación trajo problemas para algunas empresas y oportunidades para otras.

El marco de seguridad política y económica no fue el mejor para impulsar inversiones.


El año que termina, asimismo, mostró que el Poder Legislativo fue lugar de resonancia de muchos de los aspectos vitales para un correcto desenvolvimiento de nuestra actividad.

El proyecto del diputado
Héctor Romero sobre la creación del IAS (Instituto Argentino de Semillas), ente de carácter público no estatal, destinado a superar los vacíos originados por la desaparición del INASE, y que permitiría preparar al personal técnico que desde el organismo de contralor, los productores agropecuarios y la industria necesitan. Por su parte, el diputado Alberto Briozzo presentó un proyecto de ley sobre seguridad en la aplicación de la biotecnología agropecuaria que establece las instancias de la aprobación de nuevos eventos, lo cual es otra muestra de la preocupación de los legisladores en brindar el marco jurídico que permita el correcto desenvolvimiento de muestra actividad como lo es la biotecnología.

Capacitación

En otro orden, la participación del sector en los foros internacionales, donde se establecen las bases para la protección de la propiedad intelectual o la aplicación de la biotecnología en la creación de nuevas variedades fue intensa, y nos encuentra como el único país latinoamericano que tiene un lugar permanente en el directorio de la Federación Internacional de Semillas.

Finalmente, al hacer el balance de nuestro accionar no podemos dejar de señalar con orgullo que hemos cumplido con nuestra responsabilidad social, generando la tecnología que permitió que con el trabajo de los productores agropecuarios, la Argentina duplicara la producción granaria en los últimos diez años, por aquello de que «primero la semilla».

Si todos los sectores de la economía hubieran tenido el mismo comportamiento otra sería la situación del país hoy. Señalamos especialmente al sector público, que exhibe un nivel de ineficiencia y gasto incompatible y con un crecimiento sostenido.

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