El climaterio es la etapa de la vida de la mujer en la que se produce la transición entre la fase reproductiva y la no reproductiva, la cual culmina en la pérdida de producción de hormonas sexuales por parte del ovario. La menopausia es el cese permanente de las menstruaciones y su diagnóstico se realiza cuando transcurre un año desde la fecha de última, cuya edad promedio es entre los 50 a 52 años.
Climaterio: causas y consecuencias
El climaterio es la etapa de la vida de la mujer en la que se produce la transición entre la fase reproductiva y la no reproductiva, la cual culmina en la pérdida de producción de hormonas sexuales por parte del ovario.
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La perimenopausia es la fase previa a la menopausia y se extiende hasta un año después de la última menstruación, sería el período alrededor de la menopausia. Tras la última fecha de menstruación, ocurre la postmenopausia. Por lo general, su diagnóstico es clínico (con la falta de menstruación) y no es necesario el dosaje hormonal salvo en algunos pocos casos.
Síntomas
Todo este período se asocia con varios síntomas, en donde cada mujer los puede transitar de manera distinta. Estos pueden incluir períodos irregulares -que comienza con ciclos menstruales más cortos hasta de más de 60 días sin menstruación, en los cuales pueden ocurrir sangrados abundantes-, sofocos, calores súbitos, sudoración nocturna, alteración en el sueño, insomnio, varios despertares nocturnos, dolores y molestias musculares y/u óseas, disminución del deseo sexual, cambios de humor como irritabilidad o desánimo, sequedad vaginal que, por lo general, sucede algunos años después de la menopausia y otros como irritación, picazón vulvovaginal y dolor durante las relaciones sexuales.
No todas las mujeres necesitan tratamiento. Éste se enfoca en aliviar los signos y síntomas que ocurren en esta etapa, es un traje a medida según las necesidades de cada una.
Para los sofocos, uno de los síntomas más consultados, se recomienda tratamiento hormonal o no hormonal.
Durante la terapia hormonal, el estrógeno es la opción más eficaz, se emplea por vía transdérmica (gel) u oral. Se utiliza con la dosis más baja efectiva y durante el período que sea necesario. La decisión de continuar o no con este tratamiento debería tomarla el profesional junto con la mujer informada, depende de objetivos específicos y estimación de los beneficios y riesgos. Junto con el estrógeno se receta un progestágeno en las pacientes que tienen útero como protección endometrial. La terapia hormonal no solo mejora los sofocos, sino también el sueño cuando se relaciona con estos, el estado de ánimo, la lubricación vaginal y los dolores articulares, entre otros, pero también protege al hueso de las fracturas y mantiene la salud cardiovascular.
La terapia no hormonal, en tanto, incluye desde fitoterapia hasta antidepresivos en bajas dosis. Puede ser de utilidad en las mujeres que no desean tratamiento hormonal o que tienen alguna contraindicación como cáncer de mama o alguna enfermedad hepática activa, antecedente de trombosis u otro. También hay terapias alternativas como yoga, meditación, psicoterapia y acupuntura, que pueden ser beneficiosas en algunas mujeres.
Por lo general, a medida que pasa el tiempo, los sofocos disminuyen, si bien algo distinto ocurre con la sequedad vaginal, que suele empeorar si no se consulta. Existe una amplia gama de tratamientos como lubricantes que se utilizan durante la relación sexual, geles hidratantes vaginales de uso diario y terapia hormonal local, que es más efectiva para la sequedad vaginal -con óvulos, crema o tableta vaginal- dado que actúa solo a nivel local ya que se absorbe una muy mínima dosis. Además, la pueden utilizar la gran mayoría de las mujeres.
En esta etapa, es importante mejorar la calidad de vida para aumentar la longevidad y prevenir enfermedades que se puedan desarrollar en el largo plazo por la falta estrogénica como patologías cardiovasculares, obesidad, osteoporosis o alteraciones cognitivas. La terapia hormonal debe ser parte de una estrategia global que incluya recomendaciones de cambios de estilo de vida en relación con la dieta, ejercicio, cesación tabáquica y consumo consciente de alcohol.
Jefa de climaterio, servicio de Ginecología, Hospital Italiano.




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