31 de marzo 2026 - 12:22

Investigan a un anestesista por muertes irregulares por sobredosis en distintos hospitales

Proporcionaba fuertes niveles de propofol y fentanilo. El fallecimiento de un residente desató las sospechas.

Un anestecista del Hospital Italiano es acusado de drogar a sus pacientes.

Un anestecista del Hospital Italiano es acusado de drogar a sus pacientes.

Archivo

La muerte de un médico residente del Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia puso bajo investigación a parte del sistema sanitario porteño. El profesional, identificado como H.S., fue hallado sin vida en su domicilio y, según fuentes médicas, la causa fue una sobredosis de propofol y fentanilo, dos potentes fármacos utilizados habitualmente en anestesia.

El caso generó conmoción en el ámbito de la salud no solo por el fallecimiento, sino por las circunstancias que rodean el acceso y uso de estas sustancias fuera de un entorno clínico controlado.

Cómo actúan los fármacos involucrados

El propofol y el fentanilo se emplean de manera habitual en procedimientos médicos como endoscopías, punciones o cirugías. Se administran por vía intravenosa mediante sistemas de infusión que regulan con precisión la dosis según variables como peso, edad y complejidad del procedimiento.

Estos medicamentos tienen un efecto depresor sobre el sistema nervioso central. En dosis elevadas, pueden provocar apnea, es decir, la interrupción de la respiración. En un contexto hospitalario, esa situación se controla mediante ventilación asistida, conocida en la jerga médica como “ambucear”, utilizando un dispositivo manual llamado ambú.

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El propofol y el fentanilo provenían del Hospital Italiano.

El propofol y el fentanilo provenían del Hospital Italiano.

Fuera de ese entorno controlado, el riesgo es extremo: una sobredosis sin asistencia inmediata puede resultar fatal, como ocurrió en este caso.

El origen de los medicamentos

Tras la muerte del residente, la investigación avanzó sobre la trazabilidad de los fármacos hallados en su domicilio. Según fuentes del sector, se determinó que las sustancias provenían del Hospital Italiano de Buenos Aires.

A partir de ese hallazgo, la atención se centró en un médico anestesista identificado como H.B., quien ocupaba un cargo relevante dentro del área de Anestesiología de esa institución.

De acuerdo con testimonios recogidos en el ámbito médico, el profesional presentó su renuncia luego de que se conociera la procedencia de los medicamentos.

El episodio motivó la apertura de un sumario interno, mientras se analizan posibles fallas en los controles sobre este tipo de sustancias altamente sensibles.

Las hipótesis que investiga el entorno médico

El caso derivó en dos versiones que circulan entre profesionales de la salud y que ahora son objeto de análisis.

La primera apunta a la posible oferta de experiencias denominadas “viajes controlados”, en las que se administraban dosis de estos fármacos con fines recreativos.

Según esta hipótesis, quienes participaban eran monitoreados por un tercero preparado para intervenir en caso de complicaciones respiratorias.

La segunda versión menciona la organización de encuentros privados en los que se utilizaban estas sustancias en contextos de esparcimiento. Incluso, se habla de la existencia de grupos de mensajería donde se coordinaban estas reuniones.

Un debate sobre los controles

Más allá de las hipótesis, el caso expone una problemática de fondo: el acceso, control y uso de medicamentos anestésicos fuera del circuito sanitario.

El hecho de que estos fármacos hayan salido de una institución médica sin trazabilidad efectiva plantea interrogantes sobre los mecanismos de fiscalización y seguridad en hospitales y clínicas.

Mientras avanza la investigación, el fallecimiento del residente reabre un debate sensible dentro del sistema de salud sobre los límites entre el uso terapéutico y el uso indebido de sustancias que, en condiciones no controladas, pueden resultar letales.

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