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Con un juego muy sólido y equilibrado entre red y fondo, Bjorkman y Lindstedt tuvieron la primer chance de quiebre en el cuarto game, pero Nalbandian sacó su chapa y resolvió el problema.
Con su saque, los visitantes no tenían problemas, resolvían la mayoría de sus puntos con buenas voleas que los argentinos, parados detrás de la línea de fondo, no podían devolver.
David comenzó a pedir aliento a la gente para tratar de poner nerviosos a los suecos y lograr lo que hasta ese momento parecía una utopía.
Pero el golpe no llegó en ese game, sino en el undécimo, cuando atacaron el saque de Bjorkman y, con el apoyo de la gente que todavía entraba al estadio, lograron el quiebre en el primer juego de servicio sueco que los argentinos tuvieron chance.
El talento de Nalbandian y la garra de Cañas fueron la combinación perfecta para lograr un cierre de set muy importante, para lo que luego sería el desarrollo del partido.
La intensidad de ese final se mantuvo en el arranque del segundo parcial, donde los argentinos volvieron a contar con tres chances de break ante Lindstest, aunque no concretaron ninguna.
Esto hizo recuperar la confianza desde el saque de los suecos, que se afirmaron como al inicio del partido, pero no podían resolver los servicios de los argentinos.
Pero otra vez en el desenlace del set, Nalbandian y Cañas sacaron a relucir sus mejores golpes y luego de dos errores consecutivos de Bjorkman quebraron el saque de Lindstedt.
Esta vez el encargado de cerrar el parcial fue el oriundo de Tapiales, luego de desperdiciar seis set points y salvar un break para los suecos.
La diferencia puso nerviosos a los visitantes, que a través de su capitán Mats Wilander se quejaron ante el árbitro estadounidense Jake Gardner de que los argentinos demoraban charlando de más mientras sus jugadores estaban dispuestos a sacar.
El buen rendimiento de los cuatro protagonistas siguió en la tercera manga con tantos vistosos para las casi 12 mil personas que se hicieron presentes en el predio de Villa Soldati.
En el primer game de este set, los argentinos perdieron la chance de quebrarle a Bjorkman, pero se tomaron la revancha en el tercero ante el servicio de Lindstedt.
La victoria parecía encaminarse tranquila pero apareció el imprevisto quiebre al servicio Cañas -lo entregó con una doble falta-, aunque Bjorkman no quiso ser menos y de la misma manera le dio el noveno game a los argentinos.
Y ahí llegó Nalbandian a la línea de saque, con la ilusión de toda la gente en su raqueta, que no desentonó y consiguió con seguridad el cierre del partido.
Al equipo argentino le volvió el alma al cuerpo, después de un viernes "distinto" al de los últimos años, ya que el Parque Roca tendrá definición un domingo por primera vez en su corta historia.
Nalbandian tiene la chance de revalidar su chapa de ídolo o héroe, el adjetivo que mejor le quede al cordobés, quien
quiere lograr la Ensaladera de Plata para poner una placa más en la historia del tenis argentino.




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