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Guillermo Cañas y David Nalbandian.
Desde el comienzo del encuentro se notó que los dos argentinos habían salido muy concentrados, con la premisa de conservar sus saques y hacer valer sus poderosas devoluciones para conseguir el tan ansiado quiebre que les otorgue una diferencia.
Pero así como los locales estaban sacando muy bien, también lo hacían los visitantes, quienes parecían inmunes al ruidoso aliento del público argentino, que se comportó correctamente pero se hizo sentir mucho durante las dos horas que duró el encuentro.
En el undécimo juego llegó el momento esperado: Nalbandian jugó un game notable, los argentinos le quebraron el saque a Bjorkman y con la ventaja de 6-5, el cordobés pudo cerrar el primer set para encarar con mayor tranquilidad el segundo parcial.
La victoria en el primer set permitió que Cañas tomara más confianza, especialmente en el juego de red, y así los argentinos elevaron aún más su nivel ante dos tenistas suecos un tanto sorprendidos por el nivel de sus rivales.
Los argentinos conseguían ganar sus juegos de saque con bastante comodidad -sólo tuvieron un break en contra-, al tiempo que los suecos debían 'transpirar' más de la cuenta ante la solidez que los locales mostraban desde el fondo de la cancha.
Como en el primer set, el quiebre en el segundo parcial llegó en el momento más oportuno -
en el noveno juego sobre el saque de Lindstedt-, que le permitió a la pareja argentina adelantarse 5-4 para cerrarlo en el siguiente game con el servicio de Cañas tras sufrir mucho porque dejaron pasar cinco set points.
El triunfo en el segundo set agrandó más a los argentinos y achicó a los suecos, especialmente a su mejor tenista, Bjorkman, quien había cometido un grosero error en el noveno juego al errarle a la pelota en una volea.
El desconcierto de los suecos era tan grande que su capitán, Mats Wilander, intentó enfriar el partido pidiéndole al juez de silla que Nalbandian no extendiera el tiempo entre punto y punto con el saque de los visitantes, algo que permitía alargar el aliento del público argentino.
Los argentinos aprovecharon su momento favorable, le volvieron a quebrar a Lindstedt en el tercer juego y tomaron una ventaja que a esa altura parecía definitiva.
Pero Cañas sacó con dudas en el octavo game, le quebraron el saque y entonces el partido volvió a emparejarse, aunque un juego más tarde, los argentinos devolvieron de manera estupenda para ganarle el saque a Bjorkman y adelantarse 5-4.
El cierre del cotejo le quedó a Nalbandian y el argentino suele no fallar en esos momentos y no lo hizo: sacó de manera impecable y le dio el triunfo al conjunto argentino que mañana buscará un lugar en las semifinales del Grupo Mundial.





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