Argentina se trajo mucho más que tres puntos de Chile
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Mercado abraza a Messi en el festejo del segundo gol argentino.
Y con Lionel Messi, que debutaba en esta edición de eliminatorias rumbo a Rusia 2018, bastante aislado por derecha, el que se prodigaba en repetidos slaloms por izquierda era Ángel Di María.
Pero a los 19 minutos, cuando la textura del partido no había cambiado demasiado respecto de lo acontecido hasta entonces, llegó el empate argentino con un golazo de derecha (su pierna inhábil) de Di María, tras una serie de rebotes dentro del área que el ex-Rosario Central 'limpió' con su soberbio remate.
Acto seguido Chile recibió otro "cachetazo" con un nuevo lesionado, en este caso el mediocampista Marcelo Díaz, lo que provocó que en 20 minutos Pizzi tuviera que realizar ya dos cambios con el reemplazo por Bryan Rabello.
Y para colmo de males para los anfitriones y de bienes para los argentinos, sobre los 26 minutos, en otra jugada farragosa dentro de las '18' locales el hoy titular Gabriel Mercado, apuesta del "Tata" en desmedro de Pablo Zabaleta, con una media tijera de derecha dio vuelta el marcador y de paso anotó su primer tanto con la camiseta argentina.
Claro que todo esto, el 2-1 y la victoria parcial, era una referencia en los números pero no así en el desarrollo, donde los golpes recibidos por sendos lesionados y goles en contra no hicieron mella en el ánimo de Chile.
De hecho su dominio territorial, extensivo al del balón, dejó expuesto que no era la noche de los campeones de América y que la fortuna iba decididamente de la mano de los argentinos.
Y esto se acentuó en el segundo tiempo, cuando el exequipo de Jorge Sampaoli plantó una postura ofensiva, la que más allá de las necesidades del momento, acompañaba ese ideario futbolístico de Pizzi.
Entonces se puso Argentina a jugar un partido inédito en la era Martino, parado de contraataque como nunca antes pese al dibujo 4-3-3 que en sus orígenes pretendía otra cosa, algo más parecido justamente a lo del técnico santafesino que tenía enfrente.
El ida y vuelta se tornó entonces inevitable, aunque los dueños de casa merodeaban con mayor asiduidad el área de Sergio Romero que los argentinos la de Bravo.
La baja producción de Alexis Sánchez contribuyó en buena medida a que Argentina no pasara más sobresaltos de lo que suponía el constante ataque de la "Roja".
Y así transcurrió el camino hasta el final, con un saldo favorable para Argentina en lo numérico porque, al menos hasta mañana cuando juegue Brasil, se metió entre los cuatro que van a Rusia, aunque la deuda futbolística quedó latente.
Quizás para quienes pretendan justificar todo desde los circunstancial y no desde su esencia, se podrá decir que la Argentina de Martino aprendió la lección de la final perdida ante el Chile de Sampaoli que ahora gobierna Pizzi y desde la practicidad se llevó los tres puntos, aunque el mejor resumen lo hizo el capitán Messi al finalizar el partido: "Había que ganar como sea". Y así fue nomás.




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