La costumbre de jugar al filo

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Scaloni debe armar otro equipo para ganar y saber cómo ganar, del mismo modo que ocurrió contra Polonia el miércoles.

Se está haciendo un hábito jugar partidos sin otra opción que ganar. Desde la ya afortunadamente lejana derrota inicial con Arabia Saudita, Argentina debió armar equipos para salir del fango y ponerse de nuevo en carrera, siempre con la obligación de ganar para no irse del Mundial o, en el mejor de los casos, clasificarse segundo y encontrarse con Francia a la vuelta de la primera esquina. Todo fue así con México y Polonia y será así contra Australia, aunque este choque de Octavos de Final tendrá, llegado el caso de empatar, la dramática situación del alargue y los penales.

Pero no vayamos tan lejos. Scaloni debe armar otro equipo para ganar y saber cómo ganar, del mismo modo que ocurrió contra Polonia el miércoles. De arranque, pensemos en un desgaste físico y psíquico ocurrido hace sólo 72 horas. Di María, jugador clave de la formación nacional, no estará a disposición y esto es un problema. Los entrenadores suelen decir --y con razón-- que un futbolista que tiene características únicas o es de clase muy alta, se lo reemplaza con otro de similares virtudes y categoría o se busca un sistema que pueda cubrir esa ausencia. Fideo reúne las condiciones de característica única y categoría altísima. Su sucesión debe ir entre un futbolista que ocupe el espacio que ocupa el jugador de la Juventus o cambiar el sistema y que ese lugar sea para un volante que vaya por ahi o, directamente, el lateral de ese lado, que, suponemos, será Nahuel Molina.

Papu Gómez o Angelito Correa aparecen como las opciones más potables para ocupar la plaza. Otra variante podría ser la de incluír a Leandro Paredes, habida cuenta de que Australia, al igual que Polonia el miércoles, le va a ceder el control del balón. Con Paredes en la cancha, Argentina casi que aseguraría un destino claro a la pelota y, además, liberaría a De Paul y sobre todo, a Enzo Fernandez y Alexis Mac Allister, de algunos retrocesos. Hay otra posibilidad, pero se me ocurre más remota, que es la de juntar a Lautaro Martínez y Julián Alvarez.

Ambos compartieron cancha en la derrota con los saudíes, pero no fueron “dos nueves”, sino que el nueve fue Lautaro y Julián quedó referido a la banda izquierda. El pibe de Manchester City jugó bastante sobre el costado en sus primeros tiempos de River, a tal punto que Gallardo lo mandó por la banda --derecha, en estos casos-- en las dos finales de Libertadores que el cuadro Millonario jugó en Madrid (2018) y Lima (2019). Pero cuando el Muñeco puso a Julián de 9, el chico de Calchín explotó y fue responsable máximo del título local que obtuvo River en el segundo semestre de 2021, a tal punto que vino a buscarlo el equipo de Guardiola. O sea, mover a Julián de la posición de centrodelantero sería modificar algo que está funcionando de maravillas. Además, poco y nada se dijo sobre un fuerte golpe que Lautaro Martinez sufrió en el tobillo derecho jugando para el Inter y que requirió de muchos cuidados en la concentración de la Universidad de Qatar. De hecho, contra Arabia Saudita y México, el ex delantero de Racing jugó con calmantes para paliar el dolor. Sumemos que Scaloni tiene la obsesión de que el que juegue debe estar al 100.

Argentina deberá superar a un rival que le cederá el control de la pelota como hizo Polonia, aunque hay algunas diferencias. La primera, es que Australia es un equipo más veloz que Polonia, sus contraataques pueden ser más profundos esto requerirá de una mayor atención de los laterales. Lo segundo, es que defienden un poco más adelante, algo que, de acuerdo a como juega Argentina, hasta podría ser beneficioso. Lo tercero, es que no son tan eficaces como los polacos en la defensa del juego aéreo. Francia, por ejemplo, le hizo dos de cuatro goles ganándoles duelos por arriba a los defensores del cuadro de Oceanía.

Como sea, es el momento de Argentina. Manejará la pelota, controlará el partido, impondrá las condiciones. Y allí deberá vencer otro gran obstáculo: el agotamiento. La seguidilla de partidos viene minando la salud de muchos futbolistas en el Mundial y al cuadro nacional le quitó a un futbolista clave como Di María. La idea debería ser acortar el partido todo lo que se pueda, resolverlo cuanto antes, encontrar lo más pronto el modo de llegar al arco rival. Uno está tentado en repetir como en un Mantra “el Mundial empieza en Octavos”, pero esta vez no es así. Argentina viene jugando partidos de “si no gano, me voy” desde México, así que ya está acostumbrado. Pero hoy debe evitar todo acontecimiento que estire en el tiempo la posibilidad de ganar. Por suerte, el entrenador y los futbolistas saben esto de memoria.

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