5 de mayo 2008 - 00:00

Boca luchó mejor que River y se quedó con el superclásico

Las derrotas de River y Estudiantes le permitieron a San Lorenzo alcanzarlo y ahora hay tres punteros en el torneo Clausura, cuando faltan 6 fechas. Boca ganó el superclásico y se puso a un punto de los tres líderes, mientras que Vélez, que le ganó a Tigre, en Victoria, quedó quinto a sólo 3 puntos. Otro que se acercó fue Independiente, ya que con su triunfo ante Newell's se ubicó en el sexto puesto a 4 unidades. En la lucha por mantener la categoría, Rosario Central dio un paso importante al superar a Racing, su rival directo, y salir así de zona de promoción.

Sebastián Battaglia festeja el único gol del superclásico
Sebastián Battaglia festeja el único gol del superclásico
Boca se quedó con el superclásico porque entendió mejor el partido. Supo que no estaba para jugar a ras del piso y con pelota bien tratada y por eso se permitió utilizar muy poco a Riquelme y que la pelota pasara habitualmente por Battaglia y Ledesma.

River, en cambio, intentó juntar jugadores hábiles para manejar la pelota, pero la presión de Boca aisló a Ortega de Buonanotte y a éste de Alexis Sánchez, por lo que fueron tres individualidades dispersas que nunca pudieron conectarse entre sí.

Estamos hablando entonces de un partido que fue mucho más luchado que jugado, donde la pelota transitó permanentemente por el aire, casi sin tocar el césped y donde el que intentaba dominarla era rodeado por rivales que no se lo permitían. Dentro de ese panorama, River extrañó la estatura de Abreu, que hubiera sido importante en las dos áreas.

Boca mostró firmeza defensiva, con un Morel Rodríguez que llegaba a todas y respaldaba a su compatriota Cáceres y con Maidana y Monzón mucho más preocupados por que no los desborden que en mandarse al ataque. La clave del triunfo de Boca estuvo en el mediocampo, donde Battaglia nunca perdió ante Ortega y Ledesma anticipó siempre a un descolorido Buonanotte.

Arriba, Palacio y Palermo siguieron demostrando que no están pasando por su mejor momento, ya que desperdiciaron todas las situaciones que tuvieron para definir.

A Boca se le redondeó el esquema a los 14 minutos -cuando Battaglia le ganó de cabeza a Ponzio en un córner y puso el único gol del partido-, porque River tuvo que salir a arriesgar en busca del empate y dejó espacios para el contraataque.

El conjunto de Núñez se excedió en toques laterales y nunca pudo meterse en el área de Boca, por lo que en 90 minutos casi no creó situaciones de gol, salvo un cabezazo de Abreu (que entró los últimos 25 minutos por Buonanotte) que pasó apenas arriba del travesaño.

Boca, en cambio, tuvo varias oportunidades de ampliar el marcador, pero Carrizo demostró su firmeza en dos mano a mano con Palacio y, en otras, la mala puntería de Palermo (tiró una chilena a la bandeja alta de la tribuna) y del propio Palacio no le permitieron conseguir un segundo gol que le diera tranquilidad al final.

Simeone cambió cuatro veces de esquema en el partido: empezó con un 4-2-3-1, con Radamel Falcao García como único delantero y con triple enganche (Alexis Sánchez, Ortega y Buonanotte); con la entrada de Augusto Fernández, pasó a un 3-3-3-1; después, con Abreu, se jugó por un 3-3-1-3, ya que adelantó a Ortega de puntero derecho y, con la entrada de Mauro Rosales, terminó jugando con cuatro delanteros, pero no era cuestión de esquema, sino de actitud para manejar el partido y encontrar los espacios, algo que River nunca consiguió y por eso terminó perdiendo la posibilidad de ser el único puntero de un torneo Clausura que se abrió y ahora tiene al menos cinco equipos con grandes posibilidades de ganarlo.

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