Con el corazón de Nalbandian, Argentina avanzó a semifinales

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Argentina volvió a dar otro paso importante para ir a la búsqueda de la «Ensaladera de Plata» y se clasificó por quinta vez en su historia a las semifinales de la Copa Davis, luego de que David Nalbandian venciera, con más garra que tenis, al sueco Robin Soderling en cinco sets para darle el punto que necesitaba para seguir con la esperanza intacta.

Luego en partido sin incidencias en el resultado, Juan Mónaco superó a Thomas Johansson por 6-3 y 6-3 para redondear un inapelable 4 a 1.

Nalbandian, que alcanzó los 25 triunfos en la Copa Davis -en la historia se ubica detrás de Guillermo Vilas (57) y José Luis Clero (31)-, salió a la cancha a llevarse por delante al tenista sueco y ya en el primer game consiguió un rápido quiebre.

Sin embargo, el sueco le mostró en el cuarto juego que no le iba a hacer las cosas fáciles, le devolvió el quiebre y le empezó a jugar de igual, con mucha desfachatez para tirar winners, especialmente con su golpe de derecha. Un oportuno quiebre en el décimo juego le dio el primer set a Nalbandian, a quien le duró poco la alegría ya que Soderling fue un vendaval de tiros en el segundo parcial y con dos quiebres, en el cuarto y sexto juego, se quedó con el set por 6-1 para sorpresa de las 12.500 personas presentes en el estadio Mary Terán de Weiss.

En el tercer set, Nalbandian cambió la estrategia y pasó de jugar pelotas altas y anguladas a utilizar muchísimo el slice de revés para evitar los golpes planos del sueco que hacían volar la pelota, especialmente con el viento a favor. La táctica le dio resultado a medias: Nalbandian quebró en el cuarto juego y se adelantó 3-1 pero cuando Soderling se acomodó al nuevo juego, le rompió el servicio en el quinto y séptimo game para luego llevarse el parcial por 6-4.

El sueco reafirmó su gran momento en el inicio del cuarto set al quebrarle el saque al argentino y parecía encaminarse hacia la victoria hasta que llegó el cuarto juego.

En el final del cuarto se producen tres quiebres consecutivos de saque, algo poco habitual en el tenis masculino: el argentino quebró en el octavo juego para ponerse 5-3, Soderling descontó en el siguiente y otra vez el local le rompió el servicio para llevar la definición al quinto set.

De las tribunas bajaba un estruendoso griterío, pero Soderling parecía inmune a tanta adversidad y le volvía a quebrar el saque al argentino en el tercer juego, aunque éste recuperó el quiebre un game más tarde.

A partir de ese momento, cada uno fue manteniendo su saque, hasta que llegó el décimo game en el que Nalbandian contó con tres match points pero los fue desperdiciando de a uno. Entonces el partido volvió a emparejarse, con otro game clave, el decimotercero, en el que Soderling -lucía mejor físicamente- dejó escapar una posibilidad de quiebre, que hubiese sido muy difícil de remontar para el argentino.

En el 7-7, el tenista sueco pidió atención por una ampollas en su pie izquierdo, lo que le sumaba más dramatismo al partido.

El argentino conservó su saque, se adelantó 8-7 y luego de desperdiciar otro match point, llegó la derecha larga de Soderling y el grito de desahogo y el llanto de alegría por una victoria inmensa, que le otorga a la Argentina otra vez el paso a las semifinales y mantiene intacto el sueño de ganar por primera vez en la historia la Copa Davis.

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