El modesto Chapecoense, "Chape", o "El Huracán del Oeste", como también se lo conoce, es un club del sur brasileño que ascendió a la primera división en 2014 y aspiraba conquistar la Copa Sudamericana este miércoles.
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El sueño de gloria se truncó por la tragedia aérea que le puso fin a la vida de la mayoría de sus jugadores, todos remunerados con salarios bajos si se los compara con los clubes de San Pablo o Río de Janeiro.
Chapecoense se había ganado la simpatía de casi toda la "torcida" brasileña por su estilo abnegado, donde lo colectivo se anteponía a lo individual y el compañerismo era lo que permitía esa entrega de sus jugadores.
Pero también porque Chapecoense nunca le hizo sombra a ninguno de los gigantes, como el carioca Flamengo o el paulista Corinthians, los equipos con más seguidores y los más populares en el país más futbolero del mundo.
El pequeño "Verdao" (por su camisa verde) había perdido el domingo 1-0 ante Palmeiras, flamante campeón brasileño, que propuso junto a otros grandes y ricos clubes de San Pablo, un plan de rescate.
Esa ayuda incluye la "donación" de jugadores a Chapecoense, hasta que logre rehabilitarse, y garantizar que no descenderá de la primera división por al menos tres años.
Fundado en 1973, Chapecoense pasó casi toda su vida aspirando a jugar en la elite del fútbol brasileño, pero sólo comenzó a progresar hace poco menos de una década, cuando un grupo empresarial apostó a la potencialidad del club.
El primer paso fue crecer en la poco competitiva liga de fútbol del estado de Santa Catarina (sur del país), donde venció el torneo de 2007.
Luego vinieron otros triunfos y en 2015 su primer boleto para participar en la Copa Sudamericana, en la que llegó hasta los cuartos de final, donde fue eliminado por River Plate.
Fue una eliminación con sabor a triunfo porque se dio el gusto de ganarle un partido, por 2-1, al elenco "Millonario".
Una experiencia que capitalizó este año, cuando logró abrirse paso a la final de la Sudamericana tras dejar en el camino a San Lorenzo, otro grande de Argentina que supo ser campeón de la Copa Libertadores en 2014.
Ese mismo año llegaba a primera división del fútbol brasileño Chapecoense, que era "un ejemplo de equipo chico, de muchachos unidos y un orgullo para nuestro estado", rememoró hoy el gobernador de Santa Catarina, Raimundo Colombo.
"Fue un ejemplo de equipo bien planificado, sin pagar salarios altos, que ascendió a primera y desde entonces logró muy buenos resultados", coincidió Paulo Vinicius Coelho, periodista de la cadena Fox.
"Pasó casi toda su historia jugando en segunda división y cuando le tocó la hora de estar entre los clubes grandes demostró ser competitivo. Esta final de la Sudamericana sería su gran momento histórico", añadió Coelho.
Rumbo a la gloria volaba Chapecoense cuando el avión que lo trasladaba se precipitó con 77 personas a bordo, 71 de las cuales (entre ellas la mayoría del plantel brasileño) fallecieron y apenas seis lograron sobrevivir.
Fue en cercanías de Medellín, donde debía enfrentar el jueves en la final de ida al Atlético Nacional, campeón de la Copa Libertadores que propuso le asignen a Chapecoense el título de la Sudamericana, a modo de justo homenaje.
Será la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) la que decidirá si hace lugar a este pedido del equipo colombiano luego de suspender la definición del torneo continental en señal de luto.
Una tragedia que coartó el sueño de gloria del modesto Chapecoense, un club por el que hoy llora todo el fútbol mundial.
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