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6 de abril 2010 - 20:04

En Augusta, se comerá asado por primera vez en la historia

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Ángel Cabrera eligió un menú nuevo para los paladares de Augusta.
El argentino Ángel Cabrera entró en la cuenta regresiva para defender su título en Augusta National. Fiel a su estilo, poco o nada pareciera pesarle. El cordobés tiene claro que el momento vivido el año pasado es muy difícil de repetir, aunque él no lo diga públicamente.

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Pero también es cierto que, en lo mas íntimo de su ser, piensa que tal vez pueda volver a consumar la hazaña. El golfista, y en particular Cabrera, se siente como un apostador en el casino que cree que en algún momento va a salir el número que tiene en mente. Mucho más, cuando no todo es una cuestión de mero azar como el juego, sino de sensaciones como en el golf.

Esas mismas que, tal como ocurrió el año pasado, pueden ir prediciendo o exhibiendo lineamientos de si un jugador será capaz de llegar al día final con alguna chance de ganar.

Como le pasó a Ángel Cabrera, que al sentirse tan bien, tanto arriba del green y como en el Tee Shot, le dieron la pauta de hasta dónde sería capaz de llegar en el torneo. Era sabido que Cabrera elegiría asado para comer en la Tradicional Cena de Campeones de Augusta que se celebrará esta noche. Tal vez los socios de Augusta Nacional degusten la mejor comida de los últimos años, con achuras y cortes de carne de los más apetecibles.

La cena de campeones siempre ha sido un clásico en la antesala del torneo y ha generado controversias significativas, como aquella de Fuzzy Zoller en 1997, cuando declaró que Tiger Woods elegiría pollo frito al año siguiente, en obvia alusión a su condición de negro y la comida que más caracteriza a esa raza en los Estados Unidos.

Las retractaciones de Zoeller no fueron suficientes para impedir que sus sponsors le retiraran los patrocinios, aunque Tiger fue más condescendiente y lo perdonó. La cena de campeones, instituida en 1950 y donde solo pueden acudir ex campeones del Masters, se efectúa desde entonces el día martes, antes del inicio del torneo.

Cabrera realizó una idéntica la semana pasada en Houston junto a Charlie Epps (su coach), donde concurrieron empresarios y gente amiga a través de su fundación, en lo que fue un anticipo de lo que se comerá esta noche en Augusta Nacional.

A diferencia de los últimos años, esta vez no habrá modificaciones en el campo, algo que para Cabrera no juega ni a favor ni en contra, aunque por una cuestión meramente resultadista, es preferible que todo se encuentre en las mismas condiciones que en 2009.

A pesar de esa ventaja, otra vez los resultados no ayudan a Cabrera antes de este torneo, como tampoco lo beneficiaron el año pasado, pero lo más extraño de su era pos triunfo en Augusta es que, a diferencia de lo descollante que jugó luego de ganar en Oakmont el US Open, los resultados jamás lo acompañaron en el resto de 2009 e inicio de 2010.

Hoy, en conferencia de prensa, Cabrera volvió a restarle importancia al tema de los magros resultados, explicando que los mismos precedieron su triunfo el año pasado. Dentro de su bolsa de palos para este año no estará ausente el putter que reflotó cuando ganó en Wentwoth hace unos años y que le permitió lazarse con la victoria en Augusta. Ese putter le devolvió la confianza arriba del green y le permitió llevarse el segundo Major Cabrera espera sin ansiedades el inicio del Masters. Como respondió el año pasado antes de ganar:"Ya no fumo ni voy al psicólogo".

El cordobés tratará de ayudar lo mejor posible al destino y la meta que ya tiene fijada para este Masters. Será por eso que se lo observa tan relajado en las horas previas, esperando repetir un triunfo que, como a él le gusta, casi todo el mundo piensa que será imposible de volver a concretar.

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