12 de diciembre 2012 - 12:38

Federer dio show y cátedra en su primer partido en Argentina

Roger Federer estuvo a tono con el público argentino.
Roger Federer estuvo a tono con el público argentino.
La primera visita de Roger Federer a la Argentina no comenzó bien. Tras algunos problemas estructurales en el estadio, y la consecuente demorada, el suizo brindó un show único. Cayó ante Juan Martín Del Potro 3-6, 6-3 y 6-4, pero el espectáculo fue de él. 

Poco después de las 20, a media hora del inicio del partido más esperado y un rato después de la victoria 6-2 y 6-0 de José Luis Clerc y Guillermo Vilas, se supo que había problemas en una de las tribunas. 

Parte de la estructura tubular cedió casi 20 centímetros y el área de la platea debió ser evacuada. La bronca del público se hizo notar y todo aquel que intentó calmar las aguas fue blanco de silbidos e insultos.

Casi 45 minutos estuvo el show en "stand by". Para matizar el momento, en las dos pantallas gigantes que había se reprodujeron videos de importantes figuras comentado sobre esta exhibición. Sergio Massa, Diego Maradona, Emanuel Ginóbili, Luciana Aymar, Agustín Pichot y Guillermo Vilas, entre otros, dejaron su mensajes para los jugadores. 

Se reacomodó al público en los otros sectores y finalmente llegó el momento tan esperado por casi 20 mil personas. Salieron Federer y Del Potro al estadio montado en el Puerto de Frutos de Tigre. 

Desde el arranque la cosa fue bien en serio. Mostraron todo el repertorio posible a los largo de los tres sets. El suizo venía de varias de exhibiciones en Brasil y se le notó el ritmo de más respecto al tandilense. 

El público estuvo siempre de parte del máximo ganador de Grand Slams. Claro, no ocurre todos los días que el considerado mejor jugador de la historia visite el país de uno. 

Un estadio colmado fue el marco ideal cuando, a comienzos del segundo set, Federer ejecutó su primera "Gran Willy", jugada maestra inventada por Vilas. "Delpo" la devolvió y el revés del helvético quedó en la red. La gente, igualmente, le retribuyó con creces. 

Ambos quisieron ganar, pero también se dedicaron a las bromas. Llegaron cuando promediaba el segundo parcial y, sobre todo, en el último. Federer equilibró los momentos. Regaló pelotas a cada platea luego de pedir que griten lo más fuerte posible. 

Sobre el final del partido, quien ostenta el récord de 302 semanas como número 1 del mundo se dedicó a lanzarle pelotas a un ball boy, siempre al mismo, cruzando toda la cancha. Cada bola fue a las manos de los chicos. 

El último set tuvo, por momentos, aires de batalla por un título, con todos los golpes de cada lado y la intensidad necesaria para quedar en la memoria de todos. Los últimos games fueron una exhibición literal, con un tenis de alto vuelo y "guiños" entre los protagonistas. 

Queda una noche más en que las estrellas del tenis brillarán. Será la ocasión para esperar que algunos detalles organizativos mejoren. Mientras tanto, para la historia del tenis argentino quedará que Roger Federer jugó en estas tierras.

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