23 de noviembre 2005 - 00:00

¿Fútbol ahora sin himnos?

Los argentinos tomamos conciencia de lo desagradable que resultan los abucheos y las burlas a un himno nacional en un partido de fútbol durante el Mundial de Italia en 1990. Sin embargo, las imágenes de Diego Maradona insultando a los cuatro costados por la falta de respeto de los hinchas italianos no sirvieron para erradicar esa pésima costumbre en nuestros propios estadios.

Desde hace tiempo se viene proponiendo quitar los himnos de los partidos para evitar confundir nacionalidad (o política) con deporte. Pero faltaba que el presidente de la FIFA, el suizo Joseph Blatter, escuchara los silbidos de los simpatizantes turcos a su himno en un partido de clasificación para el próximo Mundial para que esos pedidos fueran escuchados.

Blatter calificó la actitud de los turcos -respuesta inadecuada a lo ocurrido una semana antes en Berna- como «profundamente irrespetuosa y como una difamación del orgullo nacional».

«Me pregunto entonces si sigue teniendo sentido hacer sonar los himnos nacionales», añadió en declaraciones reproducidas por la agencia noticiosa «AFP».

«Cuando un nacionalismo exacerbado se añade a la pasión y a la emoción, todo se vuelve explosivo, y es por eso que pensamos en suprimir los himnos»,
añadió Blatter. En buena hora, ya que las rivalidades nacionales pueden agravar tensiones étnicas como las sufridas recientemente por Francia.

Lo bochornoso es que los problemas del miércoles pasado en Estambul no se limitaron a las habituales rechiflas. Tras el final del partido, los jugadores suizos debieron correr hacia su vestuario para ponerse a salvo de los proyectiles lanzados por el público. Una vez allí, se enfrentaron a golpes con sus rivales.

Ante esto, Blatter fue más allá: los partidos de repechaje, como el de Turquía contra Suiza, se jugarían en un país neutral «para que el orden pueda ser asegurado». Una buena idea.

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