21 de noviembre 2005 - 00:00

Gimnasia empató y cedió terreno

A Gimnasia lo traicionaron la ansiedad y la suficiencia. Llevaba 8 victorias consecutivas y se había adueñado el jueves pasado de la punta en exclusiva tras la sorpresiva derrota de Boca ante Arsenal y ayer enfrentaba al último, que venía de perder 4 a 1 de local y llegaba sin técnico y con los jugadores peleados con los dirigentes.

Ante todas estas circunstancias, Gimnasia salió confiado y aunque atacó los noventa minutos recién pudo salvar un empate faltando tres para el final por un penal.

Tiro Federal sabía, por su parte, que no tenía nada que perder y por eso salió a defenderse con orden con dos líneas de cuatro y Fermani como media punta para habilitar al goleador del campeonato, Cámpora, quien aprovechó cada una de las pocas pelotas que recibió.

Con ese esquema y con los remates de media distancia de Rodolfo Aquino y Hernán Buján se fue haciendo respetar y hasta pudo ganar el partido.

Gimnasia extrañó mucho las ausencias. Gentiletti, que reemplazó a Goux, se distrajo en el gol y nunca pudo controlar a Cámpora, y Fredrich no se animó a proyectarse por su sector (como lo hace habitualmente Licht) y terminó reemplazado en el entretiempo por un Cervera que tampoco gravitó.

Fundamentalmente en Gimnasia no funcionaron sus carrileros y por eso Lucas Lobos, que fue el mejor, se debatió en soledad tratando de generar juego y situaciones de gol.

Con el correr de los minutos Gimnasia perdió el orden y salió desesperado primero a ganar y después a buscar el empate. Terminó salvando un punto porque Iuvalé derribó al uruguayo Vargas dentro del área y Lobos convirtió el penal con mucha categoría.

Gimnasia sigue dependiendo de sus fuerzas, pero ahora debe visitar a River, y si quiere ganar el primer campeonato de su historia debe volver a ser el equipo seguro y maduro y no dejarse ganar por la ansiedad ni por el miedo escénico. Si lo logra terminará festejando.

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