Hazaña de Nalbandian

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David Nalbandian es maestro, y los puntos ganados en Shanghai lo llevarán desde hoy al puesto 6 del ranking del mundo. Después de que Guillermo Vilas ganó en 1974 el Masters en el césped de Australia, ayer Nalbandian lo hizo en la pista sintética de China. Los dos títulos fueron conseguidos en superficies en las que los argentinos no juegan bien. Con el Masters de Australia comenzó una gran carrera de Vilas, que lo llevó a ser el mejor del mundo en 1977. Los que saben dicen que el tenista de Unquillo, de todos los argentinos, es el que tiene más condiciones para repetir ese ciclo.

David Nalbandian se recibió en Shanghai de maestro de tenis con todas las letras, ya que además de ser el primer argentino en lograrlo en 31 años, lo hizo ante el suizo Roger Federer, número uno del mundo, que defendía el título por segunda vez y llevaba un invicto de 35 partidos.

«Fue un justo campeón», reconoció Federer, tras resignar su chance de convertirse en el tercer tenista de la historia en ganar la Copa Masters por tercera temporada consecutiva, al caer por 7-6 (7-4), 7-6 (13-11), 2-6, 1-6 y 6-7 (3-7) con Nalbandian, que cerrará el año en el sexto puesto del ranking. «Es increíble», dijo a su vez Nalbandian, que llegó al torneo por la baja del estadounidense Andy Roddick y terminó emulando a Guillermo Vilas.

Lo que aquél logró también en cinco sets ante el rumano Ilie Nastase en el césped de Melbourne y le permitió embolsar un premio de 40.000, dólares, lo repitió Nalbandian en cuatro horas y media, sobre superficie sintética, pero con un premio más suculento: 1,4 millón de dólares y un Mercedes-Benz CLK 350. «Pensar que hace una semana estaba preparando mis vacaciones y ahora estoy jugando el mejor torneo de mi vida», había repetido Nalbandian, quien arrancó como duodécimo en el ranking de la ATP y cerró el año como el mejor tenista argentino.

Un merecido premio para un jugador que nuncabaja los brazos (es el más emblemático del equipo argentino en Copa Davis) y que levantó dos sets abajo tras polémicas definiciones en el tie-break en una enorme muestra de coraje.

Nalbandian aprovechó el desconcierto y también las molestias físicas del suizo y puso el partido dos sets iguales en una muestra de tenis de altísimo nivel, que mantuvo hasta el 4-0 parcial del definitivo. Pero Federer no estaba dispuesto a dejar pasar su chance de imitar la efectividad del estadounidense John McEnroe en una temporada (1984, con 82 victorias y tres derrotas), igualó el parcial y se puso arriba luego por 6-5. Fue allí cuando el argentino sacó a relucir su garra, emparejó el set, lo llevó al tie-break y definió el partido en el primero de los tres match-point con que contó, ante un Federer que debió resignarse a su sexta derrota con Nalbandian, al que le había ganado las últimas cuatro veces que se enfrentaron.

«Felicitaciones a David, mereció la victoria», afirmó Federer tras el partido y antes de agregar que «fue un gran año, aunque no pude ganar en este estadio, en cuya inauguración participé. Agradezco también el apoyo del público», completó. Nalbandian se podía decir que entró casi por la ventana y se fue por la puerta grande, en su nuevo vehículo y tocando bocina a modo de festejo. Merecido, por cierto.

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