Mascherano y Agüero buscan un lugar en la final

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Un gol de Diego Forlán en tiempo suplementario clasificó para su primera final europea desde 1986 a Atlético de Madrid, que hizo valer ante el Liverpool en Anfield el valor doble de los goles marcados fuera de casa y jugará la final de la Liga Europa frente a Fulham inglés el próximo 12 de mayo.

Casi un cuarto de siglo ha tenido que esperar el sueño de los atléticos, que se ha cumplido en uno de los grandes templos del fútbol mundial, un Anfield que empujó con todo pero que no pudo evitar que los de Quique Sánchez Flores alcanzaran su objetivo en un partido que quedará mucho tiempo en la memoria de los españoles.

El mérito es doble porque enfrente estaba el equipo inglés más laureado en Europa, que optaba a jugar su decimocuarta final, y que sólo en una ocasión anterior había sido incapaz de remontar en su feudo un resultado adverso como el que se trajo del Calderón.

El equipo de Quique Flores, que ganó en la ida por 1-0, podrá vengar la derrota del Atlético en su última final europea, en mayo de 1986 en el Estade Gerland de Lyon, frente a Dinamo de Kíev por 3-0 en la final de la Recopa, y emular a los Adelardo, Peiró, y Collar, héroes de la Recopa ganada en 1962, que entonces se jugaba a doble partido, ante Fiorentina.

Como pronosticó Quique en la víspera del partido, Liverpool salió con todo y tuvo la primera oportunidad a los 10 segundos de partido, pero Benayoun tiró contra De Gea, a lo que siguieron tres córners de los locales en tan solo un minuto y medio.

En la primera mitad, el temporal de Anfield amainó pronto y sólo un disparo lejano de Gerrard y un remate que Kuyt tiró por encima de la puerta atlética pusieron en apuros al meta atlético, batido en el gol de Aquilani cuando ya se pensaba en el descanso.

Como en toda la primera parte, el peligro llegó por la banda derecha tras un saque de Mascherano sobre Benayoun, que centró al corazón del área. Kuyt falló, pero el rebote le llegó al borde del área al italiano que marcó con un disparo seco.

Atlético estuvo prácticamente desaparecido y fueron contadas las contras que los rojiblancos pudieron engarzar por la buena presión que ejercieron Lucas, Aquilani y Gerrard en la medular.

Sólo se pueden contabilizar un tiro lejano y con intención de Raúl García, que despejó Reina a córner, y una jugada en solitario del 'Kun' Agüero, que llegó a eludir al arquero español de Liverpool, pero se escoró demasiado y chutó fuera de zurda.

Con la eliminatoria equilibrada, en un momento psicológicamente desastroso para los madrileños, Liverpool no repitió la salida en tromba e intensificó su fútbol de músculo en el centro del campo, con Aquilani más retrasado y Kuyt como único punta.

Fue cuando el Atlético más tuvo la pelota, pero sólo el 'Kun' daba sensación de poder hacer algo, con Reyes y Forlán muy lejos del balón y muy marcados por el centro del campo inglés.

El cuento se dio la vuelta, con el Liverpool esperando una contra decisiva y el Atlético empujando a los locales dentro de su campo.

Los de Quique tocaron y tocaron, con Reyes y Assunçao convertidos en dueños del medio
campo, situación que no incomodó en absoluto a los de Benítez, que prefieren no verse demasiado con el balón en los pies y optar por los ataques directos y el fútbol aéreo.

Así fue como Johnson casi marca en el minuto 80, en la mejor oportunidad de la segunda parte, neutralizada por De Gea, muy seguro durante todo el partido, con una gran parada.
El Atlético mereció más en la segunda parte, pero se llegó a la prórroga, en la que el Liverpool salió más enchufado, poniéndose por delante en el marcador a los 4 minutos de la prolongación con un gol de Benayoun, que cruzó el balón con la zurda ante De Gea.

Quique reaccionó metiendo a Jurado, que dio más mordiente al ataque atlético y desequilibró el partido, y que en un disparo muy ajustado estuvo a punto de lograr el gol salvador.

Ese tanto llegó prácticamente en la siguiente jugada, cuando Reyes le robó la pelota a Johnson al borde del área, se metió en el área y se la sirvió a Forlán, que mató el balón con la zurda y abrió a los colchoneros las puertas de la final de Hamburgo.

Simao pudo sentenciar la eliminatoria a falta de 8 minutos, pero la historia dice que no hay victoria colchonera sin sufrimiento y así fue también en este partido, que dejó al Atlético a un solo paso de la gloria europea, con permiso de Fulham, la gran sorpresa de esta competición.

Será la decimocuarta final en competiciones europeas entre un equipo español y uno inglés, y la segunda para Atlético, con un mal precedente, ya que en 1963 perdió en Rotterdam la final de la desaparecida Recopa por 5-1 contra Tottenham.

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