Por Torrico, San Lorenzo rescató un empate en Arroyito
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San Lorenzo se trajo un punto de Rosario.
Inseguros sus marcadores centrales, permeables sus laterales, cansino e impreciso Juan Mercier en el mediocampo y desconectados sus hombres en ofensiva; así se mostró la visita durante el primer tiempo.
Rosario Central, con la dinámica de sus jóvenes, generó que el partido se jugará en los últimos 30 metros de la cancha y encontró la apertura a la media hora en una acción discutida y convalidada por Carlos Maglio, que dirigió condicionado por la denuncia de su encuentro con el presidente de San Lorenzo, Matías Lammens, la noche previa en un bar de la ciudad.
Jonás Aguirre inició una segunda jugada tras un tiro de esquina y lanzó un centro contra el área que conectó Acevedo habilitado, aunque Walter Acuña, que quiso participar de la acción, y Sebastián Abreu -muy cerca de ella- estaban claramente adelantados.
Con la ventaja parcial y las facilidades brindadas por el rival, el partido se presentaba con un escenario ideal para asegurar la victoria pero el empate del ex-Unión antes del descanso le volvió a dar vida al conjunto de Boedo.
El arquero Sebastián Torrico fue llamado a intervenir tres veces, y de manera magistral, para sostener la igualdad en los 10 primeros minutos de la segunda etapa. Primero ante una volea de Abreu dentro del área y después frente a un tiro de Pablo Becker.
Rosario Central mantuvo la supremacía en el juego pero se expuso a los contragolpes liderados por un hidalgo Romagnoli, capaz de jugar solo y eludir a cuanto rival se pusiera delante para elaborar una acción de peligro.
De esa manera, San Lorenzo logró salir del asedio en el tramo final del partido y hasta se esperanzó con ganarlo en alguna réplica, revitalizado por los cambios y ya con el local menos intenso al momento de la presión sobre el campo adversario.
El ingresado Nicolás Blandi, en su primera intervención, tuvo la chance del segundo a los 38 pero Caranta se lo negó y Torrico hizo lo propio frente a un disparo de aire de Rafael Delgado, a los 41, en lo que fue la última ocasión de peligro del partido.




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