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17 de noviembre 2013 - 21:14

Recalculando

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El monumental, que supo llenarse hasta en los partidos más inexpresivos del Nacional B, estaba vacío, síntoma de un pueblo riverplatense que dijo basta.

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Porque en River se entiende no campeonar por 18 años, hasta se puede entender descender. Pero jamás no jugar a nada, no ser protagonista, pasearse por la cancha como un zombie.

Fabbro, el jugador que debe generar fútbol, tarda siete minutos en tocar la pelota por primera vez en el partido; Carbonero se toma una licencia de un cuarto de hora y desaparece literalmente del juego; Simeone convierte un gol tras un centro de Vangioni en la única llegada de todo el primer tiempo. Cuando digo la única llegada lo digo en el sentido literal de la palabra porque el arquero de Olimpo no descolgó siquiera un centro llovido.

Sobre el final de la etapa inicial empató el equipo bahiense con un remate esquinado desde afuera del área.

-¡No lo puedo creer, no lo puedo creer! ¡La RM que me parió! ¡Que le devuelvan la guita a la gente. No se puede pagar por ver esto. No les pagan por ganar, les pagan por jugar al fútbol y esto es vergonzoso hermano! Esto no tiene nada que ver con River, ni con el que jugó el Nacional B!

En el segundo tiempo ingresó Menseguez por Fabbro, aparentemente golpeado.

-¿¡Cuándo se golpeó Fabbro?! ¡Para golpearse hay que haber jugado! ¿Qué tiene buen pie? ¡Que se haga pedicuro entonces pero que no camine la cancha. Parece un sulqui en una autopista!

A los 20 minutos en un tiro libre bombeado al corazón del área Olimpo se puso en ventaja.

-¡Te das cuenta la puta madre que no nos llegaron nunca y ya nos hicieron dos goles. Uno desde afuera del área y otro de pelota parada!

Entró Mora por Simeone, vaya a saber por qué.

-Si lo pone el pibe y hace un gol ¿por qué no lo deja todo el partido y le da rodaje?

Lo pone a Mora, que para mí es un jugadorazo perdido en este River sin rumbo, que la semana pasada estaba "colgado" y ahora lo manda a pelear contra una línea de ochenta que pusieron estos bahienses, que se pellizcan para ver si es o no verdad que están ganando.


A los 33 minutos otro tiro libre, pega en la barrera y se le mete a Chichizola por el medio del arco ya que estaba totalmente volcado hacia un palo.

-¡Gol recontra pelotudo pero se lo come Chicha! Se tiró demasiado al costado y se quedó sin reacción.

¡¿Te das cuenta que vamos perdiendo 3 a 1 con un equipo que no generó una sola opción de gol, llego tres veces al arco y convirtió las tres! Chichizola no la atajo nunca y la fue a buscar siempre a la red!

¡Tenemos que agarrar de nuevo la calculadora la puta que lo parió!

Este River es el combo fatal: no le gana a nadie... y le gana cualquiera.

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