River aguantó hasta donde pudo, pero el poderío de Barcelona fue demasiado
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Barcelona logró su tercer Mundial de Clubes.
A los 35 minutos llegó la apertura del marcador con una polémica acción. Neymar le bajó un centro a Messi al medio del área. El rosarino la dejó picar y puso el brazo derecho para frenar una pelota que se le alejaba mucho del pie zurdo, que fue el que terminó inclinando el marcador con un toque suave que hizo estéril el esfuerzo de Barovero.
En el complemento, Gallardo apostó por un River más protagonista, por eso mandó a la cancha a Luis González y Matías Martínez en lugar de Mora y Leonardo Ponzio, que estaba amonestado. Pretendió ganar la mitad de cancha con más posesión y a partir de ahí lastimar con Alario como referente y "Pity", junto a Viudez y González como armadores de juego.
Nada de eso ocurrió porque rápidamente, Sergio Busquets se encargó de dejar mano a mano a Suárez y el uruguayo no perdonó. En una salida rápida de Barcelona, el "todocampista" catalán vio el hueco en la defensa y el uruguayo picó al vacío, por detrás de la espalda de Éder Álvarez Balanta. La definición no fue del todo precisa, pero sirvió para superar la barrera de Barovero y liquidar el pleito.
River sintió el impacto de ese tempranero gol, quedó descompensado en la mitad de cancha ya que nunca logró hacerse de la pelota en ese sector de la cancha y Barcelona empezó a dominar a voluntad. Fueron diez minutos de máximo desconcierto donde Barovero evitó que los dirigidos por Luis Enrique ampliaran el marcador. Primero tapándole un remate a Messi, luego fue el mismo rosarino quien venció al arquero pero Jonatan Maidana rechazó en la línea y dos minutos más tarde, Barovero volvió a lucirse tras un remate cruzado del capitán de la selección argentina. Más tarde, también Suárez tuvo la oportunidad de marcar su segundo tanto, pero Barovero volvió a evitar la caída de su valla.
Luego de esos diez minutos, pasó el sofocón para River, pero no se tranquilizó el partido, ya que Barcelona siempre tuvo el control. Los de Núñez intentaban ir, pero fallaban en la elaboración, el principal objetivo que buscó Gallardo con los cambios. El último relevo fue el de Sebastián Driussi por Viudez, para tener más peso en el área.
De esta manera, con River intentando tener la pelota y no lográndolo, fueron los catalanes los que manejaron los tiempos y, para colmo de males, Neymar empezó a ser más punzante y peligroso con sus gambetas. Suárez siempre letal, Iniesta inteligente para llevar la pelota donde le conviene a su equipo y Messi, el jugador más determinante del mundo.
De esta manera, Barcelona logró el tercero luego de un preciso centro de Neymar a la cabeza de Suárez, que no perdonó.
Por el lado de River sólo para rescatar alguna aproximación de Alario, un cabezazo de Driussi que hizo estirarse a Bravo y un remate de Martínez que el arquero chileno alcanzó a rozar antes que pegara en el palo.
Así se fue el partido más importante de River en el año. Intentó ser protagonista hasta donde pudo el físico, el rival y el resultado. Luego trató de enderezar el rumbo, siempre pensando en el arco de enfrente, pero cayó ante el enorme poderío de un equipo que ganó casi todo lo que jugó (sólo le faltó la Supercopa de España) desde la llegada de Luis Enrique y que, sin lugar a dudas, ya está instalado entre los mejores de la historia.




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