River no consiguió asegurar su clasificación
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Al minuto de juego el uruguayo Sebastián Abreu fue el primero en intentar probar, rematando ingresando al área por la izquierda del ataque "millonario" pero su disparo salió muy débil, sin problemas para el arquero Guillermo Ochoa.
A la jugada siguiente el que intentó sorprender -y lo hizo- fue Leonardo Ponzio, quien casi desde la mitad de cancha vio a Ochoa adelantado y decidió patear al arco, haciendo estrellar la pelota en el travesaño, cuando todos se preparaban para aplaudir lo que hubiera sido un verdadero "golazo".
No habían pasado cuatro minutos y los argentinos ya habían rematado dos veces al arco.
Tan sólo 60 segundos después llegaría la apertura del marcador: centro al área, cabezazo de Cristian Nasuti que el arquero no puede retener y en el rebote Archubi envió la pelota al fondo de la red para marcar el primer gol del partido.
A partir del trabajo de recuperación de pelota de Leonardo Ponzio, quien cada día se afianza más y pide a gritos la titularidad, y la presión de todos, los dirigidos por Simeone no le daban ninguna chance de progresar en el campo a los mexicanos y sin hacer demasiado River se mostraba más cerca del segundo que los locales del empate.
Recién a los 21 minutos del primer tiempo el América pateó al arco, con un remate de Federico Higuaín, que pasó a unos dos metros del palo izquierdo de Juan Pablo Carrizo, luego de una buena jugada colectiva.
Con el correr de los minutos River se fue retrasando en el campo, sobre todo los cuatro del fondo, quienes quedaron muy lejos de los volantes y muy cerca de Carrizo, provocando el adelantamiento casi sin querer del América, que a los 29 minutos tuvo una buena chance con un remate de Juan Mosqueda que pegó en el palo.
Pero lo que se presumía en una reacción del América se quedó en una presunción, porque los minutos del primer tiempo siguieron corriendo y no pasó más nada, porque los locales no tuvieron ideas y porque River comenzó a regular, sin preocuparse tanto por atacar, algo que provocó que inexorablemente la etapa inicial finalizara con la mínima diferencia en favor de los argentinos.
En el comienzo del segundo tiempo River otra vez salió con actitud y con intenciones de liquidar la historia, al punto que antes de cumplirse dos minutos tuvo dos claras, una en un remate de Archubi que envió el arquero al corner y de ese tiro de esquina Nicolás Sánchez pegó un cabezazo en el palo derecho de Ochoa.
Pero a partir de eso todo cambió.
River se desarmó y llegó la catarata de goles.
América dio vuelta la historia en dos minutos con dos cabezazos, uno de Iñigo y otro de Mosqueda.
Enseguida llegó el empate de River, con un tanto en contra de Cervantes, quien en su intento por rechazar un centro de Abelairas mandó la pelota al fondo de la red, pero a la jugada siguiente tuvo desquite y también de cabeza estableció el 3-2.
Todo en un abrir y cerrar de ojos, como el empate de Abreu para el 3-3.
A esa altura ninguno de los dos técnicos, ni los espectadores podían creer lo que estaban viendo, porque cada vez que llegaban al arco convertían, por eso no extrañó que Salvador Cabañas, quien reemplazó a un inexpresivo Higuaín, marcara el cuatro gol para el delirio de los hinchas del América.
El partido continuó con situaciones de gol para los dos.
Pudo ampliar la diferencia el América, también estuvo cerca de igualar River, pero no pudo y por eso terminó perdiendo un partido en México, que en un momento pareció tenerlo ganado.




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