Más allá de una resolución de la Corte de EE.UU. a favor del país, las reservas del Banco Central seguirán embargadas por fondos buitre por lo menos hasta el 30 de octubre. Es que subsiste una demanda en ese país en la que plantean que el Banco Central que dirige Martín Redrado no es otra cosa que un álter ego de Néstor Kirchner. No hay independencia. Por lo tanto, sostienen que cuando embargan reservas, embargan fondos del gobierno. Es una causa con un final incierto.
Aunque el gobierno mostró como un triunfo las novedades judiciales surgidas en los Estados Unidos, los u$s 105 millones en reservas del Banco Central continuarán embargados en Nueva York. Y esta situación seguirá por lo menos hasta que la Justicia estadounidense se expida sobre nuevas causas presentadas por los denominados fondos buitre.
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Pese a los trascendidos surgidos en las últimas horas, la Corte Suprema estadounidense no falló en contra de los fondos buitre por el pedido de embargo de las reservas. Simplemente, se negó a tratar el caso, que ya había sido favorable para la Argentina tanto en primera instancia como en la Cámara de Apelaciones. Sin embargo, no fue suficiente para descongelar las reservas, que se encuentran inmovilizadas en la Fed de Nueva York desde enero de 2006.
Tanto el fondo manejado por el inversor Kenneth Dart (EM) como NML Capital ya habían presentado otro recurso ante la Justicia, al no prosperar el original. Allí plantean la hipótesis conocida como «álter ego». Implica que, de acuerdo con lo que plantean los inversores, el Banco Central mueve las reservas según los designios del Tesoro nacional, o sea, el gobierno. Por lo tanto, no debería aplicarse a estos fondos la categoría de «reservas inembargables» como plantea el estudio de abogados del país, Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton.
La demanda supera los u$s 700 millones, pero además se suman otros bonistas que ya presentaron recursos por más de u$s 250 millones sólo en los Estados Unidos. En total, quedaron más de u$s 20.000 millones de títulos sin reestructurar.
La fecha para que el juez Thomas Griesa trate el nuevo reclamo de los bonistas es el 30 de octubre. En el Ministerio de Economía se ilusionan con un nuevo fallo favorable que permita la liberación automática de los recursos. Pero tampoco es algo asegurado, ya que los acreedores tendrían la opción de volver a apelar. Esta maraña judicial demuestra hasta dónde están dispuestos a llegar los fondos buitre que no entraron al canje, a través de los litigios. Existen decenas de demandas presentadas ante Griesa y otros tribunales para que procedancon el embargo de bienes argentinos. El objetivo es recuperar el dinero invertido en títulos antes de la declaración del default.
Los jueces aceptaron los reclamos y están atentos para proceder, pero les resulta complicado encontrar activos del gobierno que puedan ser «capturados» para pagarles a los acreedores. La situación impide al gobierno emitir deuda en el mercado internacional, ante la posibilidad de sufrir nuevos embargos.
Aun luego de la decisión de la Corte Suprema de negarse a tratar el caso, se estima que los inversores afectados por la cesación de pagos continuarán muy activos. Prueba de ello es el fuerte lobby que viene desplegando la American Task Force Argentina (ATFA), una institución liderada por un ex funcionario del gobierno norteamericano, Robert Shapiro, que en las últimas horas apeló al secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, para que presione a la Argentina a « arreglar con todos los acreedores y no sólo con el Club de París».
Los largos tiempos de la Justicia norteamericana para expedirse sobre las causas presentadas contra la Argentina generan dudas en el gobierno, donde notan el poder de presión de los bonistas.
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