Festejaron el fin de semana pasado, en la cúpula del Banco Macro, que el accidente no haya pasado a mayores. Porque el automovilismo le jugó una mala pasada a estos banqueros la semana anterior. Auspiciantes del Ford Fiesta en la categoría TC, Jorge Brito y su equipo concurrieron al autódromo municipal para recorrerlo junto a los pilotos de la categoría. Todo fue placentero y novedoso hasta que les dieron el volante a los propios banqueros. Marcelo Papandrea, uno de los más estrechos colaboradores de Brito y experto en ciclismo, quiso superar la marca del grupo e intentó pasar a uno de los corredores. Perdió el control del auto, que fue derivando hacia el borde de la pista y terminó por volcar. Hubo ambulancia y alarma pero el caso no pasó a mayores. Sólo un episodio de audacia o impericia.
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