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22 de junio 2006 - 00:00

Acuerdo Aerolíneas confirma que porcentaje estatal será de 5 a 20%

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Néstor Kirchner dedicó la tarde de ayer en el Palacio del Pardo a recibir a empresarios españoles con intereses en la Argentina. Entre ellos, el presidente de Telefónica de España, César Alierta.
Madrid (enviado especial) -Festejó el gobierno, ayer, el acuerdo alcanzado con Aerolíneas Argentinas. Tal vez sea una exageración y haya que empezar de nuevo: festejó un sector del gobierno, ayer, el acuerdo alcanzado con Aerolíneas Argentinas. El de Julio De Vido, quien venció con el acta suscripta en el Palacio del Pardo una guerra secreta contra Alberto Fernández, siempre reacio a convalidar lo que se resolvió ayer: la estatización de un porcentaje de Aerolíneas Argentinas que puede ir de 5% a 20% de las acciones clase A.

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Terminó de confirmarse, hasta en los porcentajes habilitados, una primicia que este diario dio hace dos lunes en su tapa. La ceremonia de firma de esa acta se realizó en un salón del primer piso del palacio. Asistieron Néstor Kirchner, De Vido, Felisa Miceli (ambos ministros suscribieron el acta), el presidente de la Bolsa, Horacio Fargosi (en calidad de representante de Aerolíneas), y el accionista de una de las controlantes, Interinvest, Antonio Mata.

Con este acceso al capital accionario, el Estado se garantiza varias facultades, que constan en el inciso c) del párrafo primero del acuerdo: la designación de un director, un director suplente y un síndico, y el poder de veto en el caso de aumentos significativos de capital; alianzas estratégicas que afecten la línea de bandera o deban alinearse con la política aerocomercial argentina; o resolver la eliminación o reducción de los servicios de transporte aerocomercial de cabotaje.

  • Triunfo simbólico

  • Para el gobierno, se trató de un triunfo, al menos en el plano simbólico, como se notaba ayer en el acto de firma del compromiso, al que también asistieron los dos principales accionistas de la firma: Gerardo Diez y Gonzalo Pascual. Muchos observadores, atendiendo a la tradición nacional, creen que con el Estado volverán los viejos vicios: prebendas, viajes gratis, politización del management. Pero un conocedor de toda la negociación aclaró lo siguiente, anoche, a este cronista: «No se confunda. Para los privados lo que ocurrió es un gran negocio. Cederán sólo 5% pero ahora convierten al Estado en socio estratégico. Será Kirchner, como socio, quien deba hacerse cargo de los paros salvajes de Ricardo Cirielli, su subsecretario, cuando la gente proteste». La firma del acta de Aerolíneas fue el punto principal de una serie de reuniones breves y numerosas de empresarios españoles con el Presidente. Por El Pardo pasaron Jesús de Polanco (Grupo Prisa), Manuel Pizarro (Endesa, controladora de Edesur, a quien se le pidió « paciencia» en el caso de las tarifas, cuyo aumento ya fue autorizado), Salvador Gabarró (Gas Natural, quien recibió el mismo argumento que su rival Pizarro), Isidro Fainés (uno de los hombres claves del empresariado español por su posición en la Caixa de Cataluña, quien llegó en calidad de presidente de Abertis: habló con Kirchner de una iniciativa privada para ampliar la avenida General Paz), César Alierta (Telefónica, con la que sigue el romance gracias a los acuerdos gestionados por Guillermo Moreno), Juan Miguel Villar-Mir (de Huarte Laín, interesada en obras viales). Kirchner recibió a todos con cordialidad y aprovechó que le sobraba algo de tiempo: debía ir a comer con José Luis Rodríguez Zapatero, pero el presidente del gobierno español se estaba demorando en el Congreso.

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