La Unión Industrial Argentina (UIA) acentuó ayer su alejamiento de las posiciones oficiales al advertir que no formará parte del organismo de control que planea conformar el gobierno para -supuestamenteocuparse de controlar el destino de los fondos previsionales.
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En un duro comunicado, la central fabril «desmiente las versiones que indican su posible participación en organismos de control y/o seguimiento de los fondos derivados del sistema previsional que en el futuro puedan crearse». Una fuente de la UIA explicó que «no hay forma de saber si, por ejemplo, los fongionesdos previsionales van efectivamente a pagar jubilaciones, pero están reemplazando a otros fondos que -sin la estatización de las AFJP-no habrían estado para cumplir con esas obligaciones y ahora, gracias a la estatización, se usarán para otros fines. Por eso no vamos a participar de ningún órgano de control, simplemente porque no hay control posible».
El comunicado de ayer fue redactado tras la reunión mensual de la lista Celeste y Blanca, una de las dos vertientes en las que se divide el empresariado de la UIA, y cuyo inspirador es Carlos Pedro Blaquier (Ledesma). De hecho, la preside su hermano Luis María. Del encuentro participaron -entre otros-Federico Nicholson (Ledesma), Juan Carlos Sacco (gráficos), Cristiano Rattazzi (Fiat), Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), Héctor Méndez (plásticos) y Jorge Sorabilla (textiles).
Allí se decidió llevar la postura a la asamblea de la junta directiva de la UIA, el órgano deliberativo de la entidad, del que participan representantes de los diversos sectores y regeográficas que la conforman, y que sesionó ayer por la tarde.
En el encuentro volvieron a escucharse voces casi angustiadas por el parate que ya está haciéndose sentir en la industria, en especial en el interior. También hubo quienes se manifestaron muy preocupados por las presiones que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, está ejerciendo sobre las automotrices para evitar despidos. Estas no serían sólo de este funcionario, replicó un industrial del interior: «Todos los días los empresarios de mi provincia estamos recibiendo llamados de los más diversos niveles del gobierno (desde el Ministerio de Trabajo hasta áreas insólitas) exigiéndonos que no echemos a nadie. El argumento es que en el segundo semestre la soja va a volver a subir, que todo se va a calmar, y nos piden que aguantemos unos meses de 'malaria'. Pero no entienden que para más de una pyme pagar sueldos durante casi un año sin rentabilidad equivale a la pena de muerte», le dijo uno de los miembros de la junta a este diario.
La preocupación creció de manera exponencial cuando sobre el final de la junta un integrante dio la noticia de que la Corte Suprema había aceptado la libre afiliación sindical. «Esto nos mata: ahora vamos a tener que negociar no sólo con la CGT, sino también con la CTA, y nadie sabe cuántos gremios va a haber en cada empresa», le dijo a este diario otra fuente de la UIA. Para terminar de dar una pátina casi de tragedia a la asamblea, otro integrante informó del proyecto de una diputada de rehabilitar la doble indemnización presentado ayer en el Congreso.
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