El freno en el consumo local preocupa en gran medida a los empresarios de las pymes argentinas. Es que, en general, estas empresas venían desde 2006 con un ritmo de crecimiento anual cercano a 10%, impulsado principalmente por el crecimiento en las ventas y las exportaciones, que en algunos rubros, como el de desarrollo de tecnología, aportaban la mayor parte de la facturación. Hoy, el contexto es otro, y a lo único que aspiran las pymes es a sobrevivir.
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El volumen de ventas del mercado local disminuyó 15% con respecto a 2007 y las ventas al exterior también se frenaron producto de la recesión mundial. Lógicamente, las empresas ya sienten esta merma en su actividad.
«El 70% de las compañías industriales ya recortaron sus horas extras y 25% adelantaron las vacaciones a sus empleados», aseguró a este diario Osvaldo Cornide, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Según el especialista, esta situación podría agravarse si las ventas siguen decayendo. «Estamos entrando en una de las épocas mejores para las ventas, que son los festejos de fin de año y Navidad. Pero a juzgar por lo que sucedió con las ventas para el Día de la Madre, que cayeron 10,5% con respecto a las del año pasado, convirtiéndose en las peores de los últimos seis años, no me asombraría que en estas fechas se venda menos», dijo Cornide.
Coincide en la preocupación la empresaria Liliana Magliola, dueña de Paulista, la empresa que fabrica el conocido chocolate Biznike. «En este momento del año yo solía tener tres turnos trabajando en la fabricación de turrones. Pero al frenarse el consumo, me vi obligada a reducir la producción a dos turnos», explicó la empresaria, que aseguró que en el rubro golosinas, los pedidos disminuyeron 20% y que mes a mes las ventas del sector caen 15%.
El enfriamiento del mercado se suma también a los problemas en la cadena de pagos, ya que las pymes se quejan de que al disminuir sus ventas tampoco tienen acceso al crédito para pagar a los proveedores y aseguran que las tasas de interés están en el orden de 40%.
«El acceso al crédito es uno de los grandes problemas de las pymes. Sólo 8% de estas compañías accede a financiamiento, cuando en el resto de los países de América latina esa cifra es de 20%. Además, el costo de financiación aumentó de 7 a 9% este año en relación con 2007», explicó Marcelo Figueira, gerente de la consultora Nielsen, que ayer presentó un estudio junto con Visa acerca de las perspectivas de las pymes.
Según el analista, el porcentaje de pequeñas y medianas empresas que acceden al crédito en la Argentina es muy bajo y disminuyó en relación con el año pasado.
«Es importante que aumenten los créditos, no sólo para las empresas, si no también para los consumidores, para que éstos puedan seguir adquiriendo productos y las ventas no bajen aún más», advirtió Magliola.
Otro de los problemas que atentan contra la supervivencia de muchas pymes es la invasión de productos provenientes del sudeste asiático y de Brasil.
«El 84% de las promociones lanzadas para el Día de la Madre fue de productos importados. Estamos preocupados porque cada vez ocupan un espacio mayor en el mercado. Además, con la crisis financiera internacional, muchos países se quedaron con excedentes de producción y tememos que intenten colocar sus productos en la Argentina, profundizando la situación crítica que hoy viven las compañías», afirmó Cornide.
Por esta razón, la CAME llevará a cabo el próximo jueves una jornada de defensa de la industria nacional con la presencia de funcionarios nacionales, legisladores y líderes sindicales, donde también participará el jefe de Gabinete, Sergio Massa.
Las perspectivas para 2009 son poco alentadoras. Todo indicaría que las pymes serán de las más afectadas por la baja en el consumo y por eso la mayoría ya optó por cancelar sus planes de expansión y lanzamientos de nuevos productos.
Por su parte, la dueña de Paulista se queja de la falta de reglas claras, que impide todo tipo de planificación. «En este país no se puede proyectar. Este año quedó en evidencia que hasta episodios impensados como el conflicto con el campo o la permanente variación del valor del dólar quiebran todos los esquemas planeados. Por eso, hoy más que nunca habrá que estar atentos al día a día, y no proyectar a largo plazo», concluyó Mugliola.
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