El barril de petróleo tocó ayer su máximo histórico al ubicarse por encima de los u$s 70, pero luego una serie de noticias lo hizo bajar hasta u$s 67,20. Las declaraciones de Bush asegurando que podría utilizar reservas estratégicas y Arabia Saudita prometiendo mayor oferta llevaron tranquilidad, tras los estragos que provocó el huracán Katrina en el Golfo de México y en Nueva Orleans. El impacto aquí del despegue del petróleo sigue siendo limitado, con naftas sin perspectivas de aumentos en el corto plazo (aunque en algún momento deberán ajustarse a la realidad). En EE.UU., las subas de combustibles están provocando trastornos e incentivan la búsqueda de energía alternativa.
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En el mismo sentido operó la manifestación de Arabia Saudita que dijo estar preparada para aumentar su producción de modo de cubrir cualquier escasez de suministro causada por Katrina.
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