En no pocos casos, los vendedores son afectados del «corralito», empresarios que por la recesión y la devaluación necesitan billetes en mano o emigrantes de mediana edad que deciden volver al país y aprovechar la baja en los precios. Complican también las trabas impuestas a los extranjeros para la obtención de visas de residencia o trabajo en EE.UU., problema que obligó a vender a un porcentaje no menor.
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