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En contra de lo que ellos esperaban, esta recomposición salarial no supone la incorporación de esa suma a los básicos de convenio: es decir, no se trasladará como aumento a categorías como antigüedad, presentismo, riesgo sanitario, etcétera. Sólo tocará rubros como el de aportes previsionales y obra social (esto último, claro, lo festejan los gremialistas ya que mejora sus «cajas»).
Que se suba el piso de la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias, de $ 1.835 a, hipotéticamente, $ 3.000 (lo adelantó en exclusiva este diario el viernes), alegra sobre todo a los sindicatos de empresas de servicios públicos, donde los ingresos de los empleados son elevados en relación con otras actividades (el caso de la construcción o el comercio, por ejemplo).
La polémica interna del sindicalismo sigue su marcha, con divergencia cada vez más acentuada entre los «gordos» de Armando Cavalieri y el sector de Hugo Moyano, que se quedará con la conducción de una CGT debilitada. Moyano deberá enfrentar la embestida del «cavalierismo», que tendrá la forma de un vaciamiento: dejarán la conducción de la central obrera, que seguirán integrando.
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