En sus artículos 28, 29 y 30, el protocolo bilateral incluye la posibilidad de que el intercambio no se libere totalmente en 2006, e introduce mecanismos de control sobre los «efectos de los incentivos a la producción de Brasil», que podrían plantear «ajustes» a los objetivos de la PAC.
De hecho, el libre comercio con Brasil en 2006 sigue siendo un elemento que divide las filiales argentinas de las automotrices: mientras algunas reivindican la «integración regional» para seguir importando autos baratos de Brasil, otras piden que se continúe asegurando el mercado brasileño para los autos medianos que producen en la Argentina.
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