31 de enero 2002 - 00:00

Autos: con fábricas paralizadas ya negocian apertura con Brasil

Autos: con fábricas paralizadas ya negocian apertura con Brasil
Funcionarios de la Cancillería, el Ministerio de Producción y sus pares de Brasil comenzarán a negociar el martes próximo las modificaciones al régimen automotor para facilitar las exportaciones argentinas a ese país que hoy están limitadas por el sistema de compensación que rige entre importaciones y ventas al exterior.

La mayor apertura fue pedida por las automotrices y autopartistas locales para compensar la caída del mercado interno y atenuar el ajuste de personal del sector que significaría el despido de 4.000 empleados en el corto plazo.

• Exportación

La Argentina exportó el año pasado 155.000 vehículos que pudieron ser más si no existiera la restricción actual. El volumen es importante si se tiene en cuenta que las ventas internas llegaron a 177.000 unidades.

La situación del sector es sumamente crítica ya que la mayoría de las empresas tiene el personal suspendido o con vacaciones forzadas y se estima que el retorno a la producción, al menos a un nivel razonable, se demorará varios meses. «No sabemos cuándo vamos a volver a producir, ni si lo vamos a volver hacer», dijo tajante un empresario del sector. Algunas se encuentran en actividad, pero a un ritmo mínimo para cumplir con envíos pendientes al exterior, pero sin horizonte para producir para el mercado interno. Con el stock actual en fábricas se cubre la demanda por un largo período.

• Sólo alivio

Incluso un aumento de las exportaciones sólo aliviará la crisis, pero no impedirá los recortes de personal. De mantenerse esta situación interna y con un mercado abierto con Brasil, como piden las empresas, la continuidad productiva de algunas terminales también se vería en peligro.

Así fue expuesto al entonces ministro Domingo Cavallo en un informe elaborado el año pasado por ADEFA que presentaba distintos escenarios.
El más negativo planteaba que con un mercado de menos de 200.000 unidades habría un colapso total de la industria (cuando se pidió la elaboración del informe a la consultora Booz Allen & Hamilton, las empresas no imaginan que 2001 iba a terminar en 177.000 vehículos).

El efecto que se describía en este caso era la
apertura total del mercado como se está pidiendo actualmente. Eso significaría el cierre de todas las terminales y autopartistas en el país y la concentración de la red comercial. La consecuencia directa en materia laboral, según el informe, era la pérdida de 50.000 puestos de trabajo.

Desde las filiales locales se insiste en que las empresas radicadas en la Argentina no se irán del país, pero la situación interna es cada vez más complicada y en las casas centrales la paciencia parece estar agotándose, ya que son cada vez más los ejecutivos extranjeros que creen que es necesario tomar decisiones sobre el futuro industrial en la Argentina. «Seguramente no se irán todas, como figura en el informe, pero de las 10 que hay, quizá quede la mitad», admitió otro empresario.

• Desmentidas

En ese sentido, son cada vez más frecuentes las desmentidas que deben realizar los ejecutivos locales sobre el cierre de fábricas (en todo caso, dan a entender que será una competidora, pero no la propia).

«El problema es que la Argentina tendrá este año un mercado de 100.000 unidades contra 1.800.000 de Brasil, que está aquí al lado, produce a más bajo costo y capacidad ociosa. ¿Cómo hacemos para que en el exterior sigan pensando en que es necesario continuar produciendo en el país?»,
reflexionaban en una fábrica local.

En enero se venderán entre 2.000 y 3.000 autos, el nivel más bajo de toda la historia, y se estima que la recuperación, una vez que comience, será bastante lenta, por lo que el mercado del año
podría ser aún más bajo de los esperado por el sector, que ronda entre 90.000 y 100.000 unidades.

• Análisis

En el gobierno están analizando distintas modificaciones al régimen actual, pero son conscientes de que un cambio abrupto podría desembocar en el panorama planteado hace un año por las empresas en su informe.

Según el régimen actual, por cada auto exportado se puede importar otra unidad con un margen de hasta 10% con la consecuencia de pagar una multa si se supera esa relación. Al caer la demanda interna, las importaciones bajaron, y varias empresas que siguieron exportando acumulan varios millones de dólares por penalidades.

La idea de las empresas, que cuenta con el apoyo de sus pares brasileñas, es que al menos en una etapa inicial se permita una relación de 3 por 1 en lugar del 1 por 1 vigente. Aunque la propuesta es la apertura total del comercio entre los dos países.

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