El Banco Central volvió a acelerar el ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial en mayo, tal como hizo en los últimos meses, en línea con lo acordado con el Fondo Monetario Internacional. Es que se acordó con el organismo sostener el nivel de competitividad del tipo de cambio real multilateral de fines de 2021. En este sentido, la suba acumulada del dólar oficial en el mes fue del 4,2%.
Esta cifra representa el ritmo de depreciación más alto de los últimos meses, ya que el organismo liderado por Miguel Pesce viene realizando un aumento progresivo mes a mes. En diciembre fue del 1,3%, en enero del 2,2%, en febrero del 2,3%, en marzo del 3,3% y en abril del 4%. A pesar de esta aceleración, el tipo de cambio oficial aún corre lejos de la inflación. El dato del IPC de abril, 6% y las expectativas de que en mayo no logre perforar un piso del 5%, abre el debate sobre el ritmo que debería llevar el BCRA para evitar perjudicar la competitividad del peso, que se vio afectada a principio de mes en un contexto global de fortalecimiento del dólar.
Actualmente, factores externos traen alivio a este panorama. En las últimas semanas las monedas emergentes se apreciaron en relación al dólar, principalmente las latinoamericanas. Entre otros motivos, esta apreciación fue impulsada por la suba de tasas de interés en la región para combatir la aceleración inflacionaria y por el aumento de los precios de las materias primas que fomentaron mayor ingreso de divisas.
La moneda que encabezó la lista fue el real brasileño, que pasó de cotizar a 5,13 reales por dólar a hacerlo a 4,71 reales en el último mes. La apreciación de la moneda brasileña, principal socio comercial argentino, es clave para mejorar la competitividad, ya que favorece los términos de intercambio y le da más margen al Banco Central para evitar una brusca depreciación del peso. El mismo camino siguieron otras monedas de la región, como el sol peruano, que se apreció en torno al 3%, y el peso colombiano, con una apreciación del 4%.
Estos factores, permitieron que el peso recupere algo de la competitividad perdida. El último dato oficial, del 27 de mayo, arroja que el tipo de cambio real multilateral (TCRM) es de 98,5 puntos, es decir, una mejora tras haber tocado su mínimos nivel en cuatro años a principio de mayo (95 puntos). Sin embargo, aún está por debajo del valor acordado con el FMI. El Gobierno se comprometió con el organismo internacional mantener estable el TCRM en los valores de diciembre de 2021, cuando estaba en 102,5 puntos.
Andrés Reschini, analista en F2 Soluciones Financieras, señaló: “El real puede quitarle presión al Central sobre el ritmo de depreciación, y de hecho lo estuvo haciendo desde mediados de mayo. Del mismo modo que el leve descenso del índice dólar, el cual llegó a los 104.8 puntos, máximos en 20 años, y actualmente está en 101.5 puntos”.
Por su parte, el economista Federico Glustein, consideró que esta dinámica ayuda porque “se requerirían menos divisas para las importaciones desde, por ejemplo, Brasil quien es nuestro principal socio comercial”.
Sin embargo, a pesar de que la apreciación de las monedas de la región permitió dar cierto margen al BCRA en el corto plazo, los analistas esperan que en junio la depreciación del tipo de cambio continúe acelerándose, por un lado, por el atraso que tiene en relación a la inflación, y por otro, porque es un mes clave para acumular reservas y cumplir con lo acordado con el FMI.
“Ante la eventualidad de la escasa absorción de reservas por parte del BCRA y las obligaciones por delante, incluso debiera superar levemente la inflación mensual. Si fuese otra la realidad nacional, no tengo dudas de que la apreciación de las monedas emergentes aliviaría las expectativas devaluatorias”, señaló Glustein.
Asimismo, Reschini agregó: “Seguimos en un escenario global con demasiadas tensiones y conflictos. Junio se presenta muy desafiante para el BCRA. Si quiere acumular reservas en este escenario, va tener que convalidar una mayor tasa de depreciación, dado que el alto nivel de restricciones ya no le resulta eficiente, el volumen de operaciones en el spot es bajo y ha demostrado no ser suficiente para abastecer la demanda autorizada, entre la que se encentra la importación de energía y la acumulación de reservas que pautó con el Fondo”.
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