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29 de septiembre 2021 - 00:00

Gobierno ve normal demanda (pero mira de reojo algunas operaciones)

Existen fondos del exterior con tenencias de títulos públicos que presionan por dolarizarse. Se habla concretamente del Templeton y el PIMCO, con tenencias de poco menos de u$s1.000 millones. Además, se observan algunas operaciones de dolarización contra títulos y bonos de muy baja liquidez, lo que desvirtúa un poco el precio. Ante esto se recordaba dentro de la Casa Rosada, que la entidad que maneja Miguel Pesce tiene el poder de fuego intacto para mantener estable el tipo de cambio

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El Gobierno sabe que lo último que se necesita en estos tiempos de complicaciones políticas son alteraciones en el mercado cambiario. Y por esto está alerta a cualquier movimiento extraño que pueda afectar, aún más, la demanda y oferta de divisas. En cualquiera de los mercados donde se transan dólares. Aún en el blue. Así, el equipo económico, está observando qué sucede en algunos comportamientos poco claros.

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Según la interpretación que se hace desde el oficialismo financiero, la presión sobre los dólares Bolsa está dentro de lo esperable en un contexto electoral y cuando todavía existen fondos del exterior con tenencias de títulos públicos que presionan por dolarizarse. Se habla concretamente del Templeton y el PIMCO, con tenencias de poco menos de u$s1.000 millones, y que cumplen con el pacto que en su momento se cerró con Martín Guzmán para ir retirándose del mercado financiero local en pesos, a cambio de la compra de divisas en sus variables MEP y CCL.

Nada que sorprenda ni que no esté dentro de lo presupuestado por parte del ministerio de Economía, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el resto de los funcionarios del oficialismo. Se menciona también que por cuestiones estacionales vinculadas con el comercio exterior, en estos tiempos la oferta privada de divisas que suele haber en esos mercados se retrae en esta época, lo que genera una mayor tensión. Habrá que esperar a los primeros meses de 2022 para que la liquidación de divisas retorne y vuelva a generar un circuito virtuoso. Mientras tanto, deben ser momentos de resistencia. Otra vez, todo esperado y esperable por el oficialismo.

Sin embargo se observan algunas operaciones de dolarización contra títulos y bonos de muy baja liquidez, lo que desvirtúa un poco el precio. Ante esto se recordaba dentro de la Casa Rosada, que la entidad que maneja Miguel Pesce tiene el poder de fuego intacto para mantener estable el tipo de cambio, pensando más en sostener la recuperación de la actividad económica, sin que se interrumpa la tendencia alcista que se repitió en julio y que ayer confirmó el INDEC.

Divisas para la producción

La idea básica del Gobierno en el tema divisas hacia delante es que estén disponibles al máximo para las empresas que necesiten (y puedan demostrarlo) insumos para poder producir y aumentar las líneas de inversión y uso de la capacidad instalada. Y para ellos deberían derivarse los más de u$s18.000 millones de superávit comercial que se espera se consigan en 2022.

Reconocen en el Gobierno que hay faltantes de divisas para industrias clave como la automotriz, químicos, petroquímicos y energéticos y que en 2022 estos sectores serán prioridad en cuanto a la demanda de divisas. Pero se tiene en cuenta además que el año próximo habrá una cuenta complicada de enfrentar en dólares: es difícil calcular lo que saldrá la necesidad de importar energía, para una economía en crecimiento, se supone, por arriba del 5% interanual y donde en algún momento de comienzos del segundo semestre recuperaría lo perdido durante la pandemia.

Las trabas en su versión “hard” cumplieron ya un año de vigencia, durante la finalización de la primer quincena de septiembre, en la corrida más importante que sufrió el Gobierno de Alberto Fernández y en la que la posición restrictiva del titular del BCRA, Miguel Pesce, se impuso a la más flexible del ministro de Economía Martín Guzmán. El primero impuso la necesidad de sentarse sobre los dólares de las reservas y defender el poder de fuego. El tiempo demostró que era la estrategia correcta. Al menos para que la política cambiaria pueda ser creíble y defendible en la siempre difícil arena del mercado financiero local. Políticamente se considera además que el cepo “hard” ya está aceptado por la sociedad, y que no genera grandes protestas de parte de un público ya adaptado a las restricciones. Octubre será un mes bisagra. Será el primero en comparar anualmente la salida de divisas por las trabas al acceso al dólar, para saber cuántos dólares pierden las reservas por este tipo de restricciones.

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