Kirchner suscribirá con Mesa un «acuerdo marco de voluntad política» que sentará las bases para la venta de gas, por 20 millones de metros cúbicos adicionales por día a partir de 2007. Hasta esa fecha se importarán 6,5 millones de metros cúbicos diarios, mientras en la actualidad la compra es de 4 millones.
El gas boliviano será destinado a las provincias de Salta, Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, por un período de 20 años.
Sin embargo, las petroleras que operan en ese país, lideradas por Repsol YPF, no decidirían una inversión de esa magnitud hasta que no está aprobada la ley de hidrocarburos, y perciban que hay garantías políticas de que los contratos se cumplirán y no serán boicoteados por la población indígena, que en 2003 logró frenar la exportación de gas a México.
La decisión del Ejecutivo boliviano ya se encuentra de hecho condicionada por la comunicación de la Cámara de Diputados, que exhorta al presidente Mesa a que «se abstenga de la firma de un contrato» con la Argentina.
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