Tras esas licencias, las trabas a las inversiones extranjeras van de la mano de «legislación insuficiente para dar seguridad a los inversores» y la «lentitud de la máquina gubernamental», apuntó Cover, quien tiene como misión ayudar a los empresarios a remover barreras a proyectos de inversiones. El tema de la burocracia preocupa al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien prometió solucionarlo.
Entre otras inversiones extranjeras ya listas pero trabadas para su puesta en marcha en Brasil, Cover mencionó también a los árabes, interesados en «refinar el petróleo en Brasil» y hasta un proyecto ferroviario que conectaría el centro-oeste brasileño al Pacífico. Ambas iniciativas están «a la espera de resoluciones ministeriales, que se demoran a causa de burocracia», sostuvo.
«Necesitaríamos tener una velocidad fuera de lo común en el área para no perder esas inversiones, así como terminar de definir las reglas que los inversores están esperando para poder sentirse seguros», agregó el funcionario, ex director de la Federación de Industrias del estado de San Pablo (FIESP).
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