El dato -que contribuye a la mejora de las perspectivas económicas del país, después de la reducción de las tasas de interés a 22% anual y de una leve caída del desempleo- revirtió la tendencia negativa registrada entre enero y junio, cuando el flujo acumulado fue 63,6% menor que el del primer semestre de 2002.
De cualquier forma, éste sería -según el Central-el comienzo de la recuperación. Brasil recibió entre enero y julio de este año 3.500 millones de dólares en inversiones extranjeras directas, contra 9.617 millones de dólares de igual período del año pasado.
En junio, los extranjeros apenas invirtieron 186 millones de dólares en proyectos productivos en Brasil, el menor valor para un mes desde 1995 y muy por debajo de los 1.530 millones de dólares que ingresaron en junio de 2002. Con la recuperación de julio, la inversión extranjera directa acumulada en lo que va de 2003 llegó a 4.747 millones de dólares. Este saldo es menor en 45% que el de los primeros siete meses del año pasado.
Los recursos procedentes del exterior habían comenzado a decaer en enero, cuando Lula, un ex líder sindical y veterano dirigente socialista, asumió la presidencia brasileña y debió imponer un fuerte ajuste de la economía para evitar una disparada de la inflación.
El jefe del Departamento Económico del Banco Central,
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