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El martes, el Instituto de Análisis Económico de la Universidad de Sao Paulo (Fipe, por sus siglas en portugués) dijo que los precios al consumidor en la ciudad subieron un 0,57 por ciento en enero, tras un alza de 0,25 por ciento en diciembre.
Los datos reflejaron una fuerte subida estacional en los costos de la educación y los alimentos, que compensó una caída menor de lo previsto en el costo del combustible, que a su vez derivó en una bajada de casi 1 por ciento en el costo del transporte.
Como el estado de Sao Paulo representa un 35 por ciento de la población de Brasil y de su Producto Interno Bruto (PIB), el índice Fipe es un indicador respetado de la tendencia de la inflación en todo el país.
Por su parte, el presidente del Banco Central, Arminio Fraga, dijo a la televisión local que las mediciones de enero fueron ligeramente más altas de lo previsto, pero que las alzas de precios se desacelerarán en adelante, lo que podría dar cabida a un recorte en las tasas de interés locales, que se encuentran en 19 por ciento.
"Prevemos una caída en la inflación y, si esa previsión se confirma, eso dejará espacio para un recorte de las tasas de interés", sostuvo el funcionario. Pero declinó decir cuándo o qué condiciones exactas llevarían a un recorte de las tasas.
Estos comentarios alentaron a los operadores del mercado, a pesar de que sienten que no es probable un recorte de tasas en la próxima reunión de polDtica monetaria del Banco Central, a finesde febrero.
"La inflación está dentro de las previsiones, y los comentarios optimistas de Fraga contribuyen a primas más bajas en el mercado", dijo en la firma MCM el economista jefe Constantin Jancso.
Fraga ha pronosticado una inflación de 3,7 por ciento para el 2002, de acuerdo al índice IPCA, que elabora el gobierno y cubre a todo el país. El IPCA es el índice que utiliza el Banco Central para evaluar en qué nivel deben estar las tasas de interés.
El gobierno fijó para la autoridad monetaria una meta de una inflación anual de 3,5 por ciento en el 2002, con un margen de dos puntos porcentuales. El Banco Central ha mantenido la tasa de interés clave de Brasil, la Selic, en 19 por ciento durante seis meses.
Algunos economistas dijeron que no están convencidos de que la lectura del IPCA para enero, que se conocerá el viernes, vaya a mostrar que la inflación se desacelera lo suficiente como para permitir una caída de tasas.
"...no pienso que (la cifra de enero) vaya a ser el factor catalítico de un recorte de tasas", dijo Marcelo Salomon, economista de ING Barings.
"No vemos una convergencia de precios a la baja", agregó.
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