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20 de mayo 2008 - 00:00

Brasileños fabricarán tela de jean en Chaco

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Rodrigo Caio, de Santana Textil.
«No; no tuvimos ningún crédito del BNDES para construir nuestra fábrica en el Chaco. ¿Por qué los empresarios textiles argentinos no invierten en el país y sí lo hacemos los brasileños? No lo sé: habría que preguntarles a ellos... A nosotros hoy, por el real súpervaluado, nos conviene fabricar aquí.» A punto de inaugurar su flamante fábrica de tela de jean en el chaqueño parque industrial de Puerto Tirol, Rodrigo Caio -CEO de Santana Textil y miembro de la familia propietaria- dice que no le hizo falta un préstamo del Banco de Desarrollo brasileño para aplicar u$s 40 millones en esa planta.

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El único apoyo oficial recibido fue «un descuento que nos hizo el gobierno del Chaco para la compra de las tierras donde se asienta la fábrica», dice este empresario, a quien ni la falta de crédito ni las incertidumbres políticas del país ni la ausencia de dádivas o créditos fiscales le impidió apostar a la producción. Esos son, justamente, los argumentos que esgrimen muchos textiles argentinos a la hora de justificar por qué no se incrementa la producción ni se actualizan las maquinarias. «En Brasil nuestra máquina más vieja es de 2005», se ufana Caio. «Esperamos fabricar unos 15 millones de metros anuales, lo que en buena parte reemplazará a las importaciones de denim argentinas, que rondan los 18 millones de metros».

  • Hamacas

  • Santana fue fundada en el estado de Ceará en 1963 (cuando el PBI argentino era aún más alto que el brasileño) como una fábrica de hamacas paraguayas. Hoy tiene 25% del mercado de denim brasileño -compitiendo con gigantes como Alpargatas y Santista, ambas del grupo Camargo Correa-, factura u$s 250 millones anuales y emplea a 2.000 personas. Para la escala brasileña, Santana es una «mediana empresa», y seguramente algunos de sus competidores argentinos facturen más.

    Sin embargo, Caio revela que «esperamos invertir otros u$s 40 millones hasta 2010 en Chaco, para duplicar la producción, y también abrir una sexta fábrica en Texas o en Monterrey (México) para abastecer el mercado de América del Norte». No se conoce ningún plan de inversión ni similar entre los empresarios argentinos de ese sector.

    Santana estaba en el país desde hace 10 años, como importador. Curiosamente, es parte de la Fundación Pro-Tejer, que apunta a cerrar las fronteras a la entrada de textiles e indumentaria extranjeros. «Conozco a la gente de Pro-Tejer, y nos pidieron que hiciéramos el esfuerzo de fabricar aquí en lugar de traer la tela de Brasil. Ahoraestamos juntos en cerrarleel paso a la importación desde Oriente, que es desleal». Los malos hábitos, como se ve, pueden aprenderse rápido.

  • Cercanía

    Caio explica que la razón por la que se radicaron en el Chaco es «para estar cerca del algodón, nuestra materia prima. ¿Si el argentino es de menor calidad que el brasileño? Hace algún tiempo era al revés, y trataremos -trabajando con desmotadores y productores- que esto vuelva a ser así».

    En relación a cómo los afecta el paro del campo, reveló que «tenemos contratos garantizados; si el vendedor no nos entrega, paga una multa, pero estamos bien: hasta ahora no nos faltó algodón». Para la apertura de la planta prometió viajar Cristina de Kirchner; por eso, quizá, Caio dice estar «seguro de que el gobierno y el campo llegarán pronto a un acuerdo».
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