Dos viejos
conocidos, la
ministra de
Economía de
la Argentina,
Felisa Miceli; y
el de Hacienda
de Brasil,
Guido Mantega,
se reunieron
ayer en el
Palacio de
Hacienda para
coordinar una
posición
común ante el
FMI.
Felisa Miceli y el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, profundizaron ayer la buena de por sí relación que mantienen desde hace varios años y se mostraron dispuestos a sostener una posición común en varios capítulos concretos. Se conocen desde las épocas en las que Miceli dirigía el Banco Nación y Mantega el ANDES brasileño, y ayer anunciaron que trabajarán en reglamentaciones para que el comercio bilateral se realice a través de las monedas locales y ya no en dólares. Además, acordaron que la Argentina y Brasil planteen una posición crítica común en la próxima reunión anual del Fondo Monetario que se hará el 20 de setiembre en Singapur. Finalmente, los dos ministros comenzaron a trabajar en lo que podría convertirse en un Banco de Desarrollodel Mercosur.
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Miceli y Mantega se encontraron en el salón de Cuadros del Palacio de Hacienda, en una reunión que duró una hora y media.
El brasileño quiere, con estos movimientos cercanos al Palacio de Hacienda argentino, acelerar la sutil línea política marcada por Lula da Silva, que apunta a que los dos países cierren filas ante el avance regional que está protagonizando Venezuela en materia financiera a partir de la compra de títulos públicos argentinos y de la promesa de enviar asistencia a Uruguay y a Paraguay. Para los funcionarios de Brasil, la mejor forma de avanzar en este sentido es volver a tener proyectos comunes con su principal socio comercial.
Los temas analizados por Miceli y Mantega fueron los siguientes:
Los gobiernos de la Argentina y de Brasil impulsarán que el comercio bilateral, que en la actualidad alcanza los u$s 15.000 millones anuales, se realice en pesos o en reales, prescindiendo del uso del dólar. Según Mantega, que ofició de vocero del encuentro, la iniciativa «valorizará nuestra moneda y es un paso previo hacia una moneda única; no sé de aquí a cuántos años, pero es un primer paso».
Durante la primera quincena de agosto, se celebrará una reunión de presidentes de los bancos centrales en la Argentina para trabajar sobre la política monetaria común.
Ambos países le pedirán al FMI en la próxima reunión de Singapur la creación de una nueva línea de créditos contingentes, para crisis puntuales, que no requieran de todas las exigencias que ahora tienen los préstamos que brinda el organismo. «Nuestros países han cumplido con el Fondo; hemos pagado las deudas, tenemos superávit fiscal y economía en crecimiento, y ahora queremos crear derechos ante el Fondo».
Estos préstamos serían «sólo para emergencias financieras, por ataques especulativos, o déficit de balanza de pagos. Casos muy puntuales y que no requieran (para su otorgamiento) de la elaboración de cartas de intención o programas como hasta ahora», explicó el ministro brasileño. Negó después que esta iniciativa sea un contrasentido, luego de que la Argentina y Brasil decidieron cancelar sus deudas y «salir» del Fondo. «Hemos pagado nuestras deudas y estamos en posición de pedirle al Fondo y no sólo de darle. Es crear derechos.» Justificó la falta de requisitos de estas líneas contingentes en que «nuestros países están en regla con el Fondo, están creciendo y tienen economías sólidas, con superávit fiscal y de balanza comercial, y no como las naciones desarrolladas a las que tienen que monitorear». Además, consideró que a partir de los pagos de la deuda de la Argentina y Brasil, el organismo «cuenta con dinero» para realizar estos préstamos que serían muy útiles para evitar situaciones de crisis puntuales.
Si bien Miceli y Mantega no avanzaron en precisar mayores detalles, volvieron a tocar el tema del banco regional que los presidentes relanzaron en la cumbre de Córdoba. Según lo que se mencionó ayer, el próximo paso en este tema será un informe bilateral sobre el nivel de reservas de los bancos centrales que podrían destinarse para la formación de la nueva entidad, sin que este movimiento financiero altere los manejos cambiarios de la Argentina y Brasil.
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