Hay un punto en el que Argentina y los acreedores están de acuerdo. Si se modifican, aunque levemente, las “cláusulas antibuitre” aplicadas para los tenedores de deuda bajo legislación internacional, ambas partes en litigio quieren que estas tengan avales institucionales mundiales. Si continuaran las negociaciones en una próxima etapa (algo que deberá definir el Gobierno), el Ministerio de Economía de Martín Guzmán y los tres grupos que representan a los acreedores consultarán, entre otros, al Fondo Monetario Internacional (FMI), el G-20 y la Asociación Internacional de Mercado de Capital (IMCA, según sus siglas en inglés), para poder modificar las cláusulas que rigen para los acreedores que reclamen vía judicial ante eventuales nuevos defaults argentinos.

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