El equilibrio fiscal volvió a ocupar el centro de la escena como bandera del programa económico de gobierno de Javier Milei. Pero detrás de la contabilidad positiva, empiezan a acumularse tensiones por la caída de ingresos reales, recortes profundos y una dinámica que, lejos de estabilizar, podría retroalimentar el problema por el lado de la actividad.
Superávit fiscal: crecen las dudas sobre su sostenibilidad y lo ven "real en lo contable, pero artificial en lo económico"
El superávit fiscal se apoya en los recortes: el ministro Luis Caputo ordenó que todos los ministerios recorten el 2% de sus gastos corrientes y el 20% de sus gastos de capital, a la par de que la recaudación cae en términos reales. "El ajuste que se muerde la cola", afirman desde una consultora de la city.
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La city pone en la mira el superávit: "Es real en lo contable y artifical en lo económico".
El Gobierno busca sostener el superávit a cualquier costo, lo que lo hace "real en un sentido contable y artificial en un sentido económico", según explicó la consultora Epyca, ya que al abordar el equilibrio como una meta de corto plazo, desligado de la actividad, genera que se haga solo a consecuencia de recortes.
Un resultado fiscal positivo podría depender de que la economía crezca y genere más ingresos, o de que el gasto se comprima por debajo de los ingresos. "El primero es sostenible porque se apoya en una base imponible que se expande" y "el segundo no siempre lo es, porque si cada recorte achica la actividad y la recaudación, requiere entonces una nueva ronda de ajuste fiscal para volver a reducir las erogaciones".
En los números se observa que la recaudación no para de caer: en abril alcanzó los $17,4 billones, una cifra que es 27% superior en términos nominales a la del mismo período de 2025, frente a una inflación interanual estimada de 32,4%, según la estimación de Politikon Chaco. Esto implica que la recaudación fue inferior en un 4% en términos reales y ya acumula su novena baja consecutiva, debido a la menor actividad económica y a cambios en medidas tributarias del Gobierno que derivaron en pérdida de recursos.
En el primer trimestre, el Gobierno logró un superávit primario de $6,8 billones —último dato disponible—, aunque "no es del todo genuino", según la consultora, ya que para sostener ese resultado con la recaudación en retroceso, "el equipo económico apeló a recursos extraordinarios, tales como privatizaciones y rentas del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES, y pisó pagos: los recursos se destinaron en su mayoría al pago de intereses de deuda, que saltaron un 76% real".
Además, el ministro de Economía, Luis Caputo, ordenó que todos los ministerios recorten el 2% de sus gastos corrientes y el 20% de sus gastos de capital. "Esta idea tiene el respaldo explícito del FMI, que en el texto por la segunda revisión del programa argentino establece como compromiso avanzar en reducción de impuestos a grandes empresas, mayor recorte de jubilaciones y menor gasto público", destacaron desde Epyca.
En esa línea, el Gobierno continúa profundizando la caída de ingresos con la reforma laboral, por ejemplo, que implica una reducción de u$s2.600 millones en recaudación por menores aportes de grandes empresas. Este monto supera, a su vez, el costo de la ley de financiamiento universitario (estimado en u$s1.400 millones), que el Gobierno se niega a sancionar bajo la excusa de que no tiene financiamiento.
Superávit: ¿dónde se ajusta para que cierre el equilibrio?
"La contracción del gasto impacta sobre la actividad, el empleo y la productividad, reduciendo la recaudación y cerrando un círculo que debilita la sostenibilidad del modelo", remarcó la consultora. Se traduce en una caída del 37% en los salarios públicos, desplome de transferencias a provincias (más del 50%) y recortes en programas sociales, salud y educación.
El gasto previsional —que explica casi la mitad del gasto primario— también entra en la ecuación: el poder adquisitivo de las jubilaciones mínimas sigue en retroceso, con el bono de $70.000 congelado desde marzo de 2024, generando fuertes pérdidas de poder adquisitivo.
"Bajo el gobierno de Milei se desmanteló la estructura operativa de la Dirección de Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores (encargada de combatir el dengue, chagas y paludismo). Asimismo, hubo un recorte del 40% en el personal del área de VIH y del 31% en Vacunación a inicios de 2025. El Instituto Nacional del Cáncer sufrió una reestructuración profunda que llevó a denuncias de cese de provisión de drogas oncológicas y recortes de personal calificado", precisó Epyca.
El sistema universitario recibió en el primer trimestre un financiamiento 5% inferior en términos reales al del mismo período del año anterior. Los docentes universitarios acumulan una pérdida salarial del 33,7% contra noviembre de 2023. El sistema científico-tecnológico acumula un deterioro del 95% en términos reales, mientras que el financiamiento para becas cayó 39%, el CONICET perdió el 14% de sus investigadores, y el Servicio Meteorológico Nacional registró 140 despidos. El INTI dio de baja más de 900 servicios al sector privado.
En tanto, la inversión en infraestructura cayó un 44% en términos reales durante 2025, llegando al nivel más bajo en 20 años: apenas 0,7% del PBI. "El ajuste demoró la finalización de la reversión del Gasoducto Norte, lo cual obligará a importar gas natural licuado este invierno por un costo estimado de u$s1.400 millones, en un contexto de precios internacionales elevados por el conflicto en el Golfo Pérsico", añadió.
"El ajuste que se muerde la cola"
La principal tensión del programa es que el ajuste continúa generando una caída de la actividad, lo que reduce ingresos y obliga a realizar nuevos recortes. A la par, esto genera que el Estado tampoco pueda sostener los servicios básicos, ya que los recortes derivan en clases que no arrancan, vacunas que no se aplican, colectivos con frecuencias reducidas entre 30% y 40% y programas de mejora de competitividad empresarial discontinuados. "Cada una de estas cosas deprime el consumo, la inversión y la productividad, no solo en el corto plazo, sino sobre todo en el largo", resumió Epyca.
"El ajuste genera las condiciones que hacen necesario más ajuste. No es un camino hacia el equilibrio sino un proceso procíclico que se retroalimenta. Revertir esto requiere un cambio en los fundamentos ideológicos del Gobierno de Milei: el Estado puede recortar gastos de manera exitosa si coordina una política económica razonable con el sector privado que genere una mejor dinámica productiva y garantice la provisión eficiente de los servicios e infraestructura pública indispensable", concluyó.
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