Recién después de la Semana Santa podrá apreciarse, en el Gran Buenos Aires y en algunas provincias, la rebaja de precios acordada entre el gobierno y la cadena de la carne firmada el jueves pasado. El motivo de la tardanza -pese a la exagerada expectativa de algunos sectores- se debe a que en los próximos días se distorsionará el consumo por la conmemoración religiosa que da lugar a mayor demanda de sustitutos de carne vacuna, por caso, el consumo de pescado, que también aumentó sus precios.
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Hoy mismo se conformaría la comisión de seguimiento de precios, aunque se desconoce quiénes la integrarán. Los funcionarios que llevaron a cabo las negociaciones por el acuerdo, el secretario de Coordinación Económica, Lisandro Salas; y el subsecretario de Política Agropecuaria, Javier de Urquiza, liderarían la coordinación de la comisión que integrarán quienes ya participan de la Mesa de Ganados y Carnes, aunque no se descarta la convocatoria a entidades de consumidores.
En tanto, se espera que las bajas acordadas para carne vacuna, que variarían entre 20% y 25% en relación con los valores de noviembre en determinados cortes llamados «populares», rijan sólo para la proveniente de la categoría novillo, que es consumida por clase media y media baja del Gran Buenos Aires.
Preferencia
Algunas provincias que se proveen en plantas que compran animales en Liniers también demandan novillos, aunque los consumidores de clase alta y media alta de las grandes urbes siguen prefiriendo el animal tierno y liviano que hasta hace poco era provisto por la ternera y ahora es suplantado por el novillito, aunque en algunas góndolas aún ofrecen la categoría que todavía está prohibido faenar, al menosen animales inferiores a 280 kilos. Con este escenario aún confuso, por el efectoy por el real cumplimiento del acuerdo ( según el cual el gobierno se compromete a levantar la prohibiciones de faena y la veda a las exportaciones de carne), el Ministerio de Economía iniciará hoy mismo los controles de precios en las carnicerías. Por eso, los carniceros ya anticiparon que deberán esperar algunos días para recibir la carne con rebajas. Otros minoristas ni siquiera esperan las rebajas ya que sus clientes pretenden, y pagan, por animales más jóvenes, aunque más caros.
No obstante, según el acuerdo firmado, el novillo no deberá pagarse más de $ 2,40 por kilo vivo en Liniers y no deberá salir a más de $ 4,40 desde las plantas de faena, aunque a dichos valores deberá sumarse el IVA de 10,5% que afecta toda transacción de carne y ganado.
El viernes último, pocas horas después del ágil y mediático acuerdo de precios de carne, la hacienda de novillo se operó en Liniers entre $ 2,42 y $ 2,52 para animales de 431/460 kilos.
El promedio de dichos animales (los de mayor oferta en la categoría) se ubicó en 2,516, aunque animales más pesados (520 kilos), también novillos, se pagaron a un promedio de $ 2,42; no obstante, en dicha jornada fueron realmente pocos los comercializados. Pero si en Capital y en las grandes ciudades se sigue consumiendo terneros, que en Liniers se pagaron a un valor promedio de 2,91 por kilo vivo, se demuestra que el acuerdo de precios podría ser efectivo a fines estadísticos o en sectores o localidades puntuales.
Entonces, el análisis de los resultados del acuerdo dependerá del lugar donde se realice el relevamiento de precios y de la categoría que demandan dichos consumidores.
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