15 de julio 2004 - 00:00

"Castigo por default se siente por décadas"

Desde dos países diferentes, hubo ayer importantes opiniones sobre la marcha de las negociaciones de la deuda y la situación de la Argentina en general. Por un lado, el diputado alemán Lothar-Mark, mano derecha del jefe de Estado Gerhard Schröder para temas latinoamericanos, opinó que debe haber un « acuerdo razonable» con una quita no mayor de 50%. El titular de la Bolsa de San Pablo (Bovespa), Raymundo Magliano Filho, defendió la marcha de la economía brasileña y efectuó recomendaciones sobre los efectos de estar en default.

Raymundo Magliano Filho, presidente del Bovespa: Brasil también cayó en default en 1984 y las consecuencias se sienten hasta ahora.
Raymundo Magliano Filho, presidente del Bovespa: "Brasil también cayó en default en 1984 y las consecuencias se sienten hasta ahora".
"Los inversores pueden castigar por décadas a un país que entró en default."-La advertencia corre por cuenta del titular de la Bolsa de San Pablo (Bovespa), Raymundo Magliano Filho: «Brasil aún sufre por haber entrado en cesación de pagos en 1984, como se refleja en el riesgopaís, que se mantiene en niveles mucho más altos que los de naciones más frágiles», agregó.

El directivo bursátil participó de la reunión anual de la Federación Interamericana de Bolsas de Valores (Fiab), en donde se discutió como tema central la posibilidad de conformar un mercado regional de capitales para América latina. Magliano Filho adelantó que para principios del año que viene estaría lista la integración de las bolsas de Buenos Aires y San Pablo (que mueve por día u$s 350 millones sólo en acciones, casi diez veces más que la operatoria local). Consistiría, básicamente, en permitir a los inversores la posibilidad de comprar acciones indistintamente en ambos mercados.

A continuación, los principales pasajes de la entrevista con Ambito Financiero.

Periodista:
¿En qué situación se encuentra la economía brasileña?

Raymundo Magliano Filho: El PBI está mostrando claros signos de mejora y se espera que crezca entre 3,5% a 4% en 2004. Además, las empresas están llegando a niveles máximos de capacidades de producción y también se nota una mejoría en el nivel de empleo. Claramente, se podría decir que las perspectivas son mucho mejores que las que había a principios de año.


P.:
¿Por qué se produjo la suba del riesgo-país en los últimos meses y el deterioro en la Bolsa?

R.M.F.: El año pasado el Bovespa subió 97%.Ahora está empatado. La suba del riesgopaís que se produjo desde principios de 2004 reflejó precisamente las dudas que había sobre el futuro de la economía. Pero ahora que hay señales favorables, los indicadores también reaccionaron positivamente. Está claro que pasó el pico de la desconfianza, como lo demostró la colocación de nuevos bonos en los mercados internacionales por u$s 750 millones, la primera de un país emergente tras la suba de tasas en los Estados Unidos. Es un momento de humor positivo entre los inversores.


P.:
¿La suba de tasas en los Estados Unidos implica un riesgo para la economía brasileña?

R.M.F.: En principio, se pensó que tendría una repercusión muy grande, no sólo en Brasil sino también en el resto de los países emergentes. Sin embargo, ahora está claro que el impacto es menor y no vemos que traiga consecuencias negativas en el corto plazo. En realidad, el mayor riesgo para el gobierno de Lula Da Silva pasa por la imposibilidad de viabilizar los proyectos sociales que el país necesita. Claro, también por la oposición política, fundamentalmente en el Senado. Aunque hay que destacar que el gobierno logró aprobar los proyectos más importantes.

P.:
En algún momento se habló de la « argentinización» de Lula. ¿Qué chance le asigna?

R.M.F.: El PT es un partido muy segmentado. Tal vez los más radicales puedan pensar que la solución pase por no pagar la deuda, pero está claro que prevalece la visión de mantener un canal abierto con los organismos internacionales y con los mercados. En definitiva, hay una clara vocación por cumplir con los compromisos externos e internos.


P.:
¿Cómo ve las negociaciones argentinas para salir del default?

R.M.F: La verdad es que no quiero opinar, porque no las conozco en detalle. Pero le puedo decir que Brasil también cayó en default en 1984 y las consecuencias se sienten hasta ahora. De hecho, continuamos pagando tasas mucho más altas que otros países mucho más frágiles, incluso desde el punto de vista democrático. Y esto se puede explicar por un default cuyas consecuencias se arrastran desde hace ya dos décadas.


P.:
Esto no abre buenas perspectivas para el futuro de la Argentina.

R.M.F: A la Argentina lamentablemente le va a costar mucho tiempo sacarse de encima la presión de los inversores. Por ejemplo, un banquero en Suiza va a preferir poner el dinero en un país que nunca entró en default respecto de otro que sí lo hizo. Lo mismo sucede con empresas que en algún momento se concursaron, deben pagar tasas más altas de interés. Tal vez sea sólo una cuestión emblemática pero pesa sobre el país con rapidez. Desde el momento en que no se cumple con los contratos, se quiebra la credibilidad y esto tiene un efecto negativo. Es la base del capitalismo.


Entrevista de Pablo Wende

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