Cuando el grupo siderúrgico brasileño Gerdau se aprestaba a celebrar la adquisición de la acería AcerBrag, un cortocircuito en el seno de los accionistas locales hizo caer la operación estimada en cerca de u$s 150 millones.
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Al ser consultado ayer por este diario, Gerdau reconoció que «las negociaciones dependen de un entendimiento dentro de la familia controlante, pero que mantiene el interés en la inversión».
La ex Aceros Bragado que fue adquirida en los 90 por Piero Vara y Menagem Papu en algo más de u$s 20 millones, está siendo ahora comandada por la hermana del fallecido Piero, Luisa Vara, quien ostenta 25% del paquete accionariodel grupo familiar. No extraña por ende que Luisa encabezara hace meses la negociación con el grupo Gerdau. Pero la viuda de Piero, Liliana Vara y una de sus hijas, Verónica, que entre ambas tienen cerca de 47% de las acciones, se hallan enfrentadas con los otros hijos de Liliana y Piero, Francisco y Vanina -que tienen más de 18% del paquete- y con Luisa. Esto dilató la concreción de la transacción que ahora pasó prácticamente al freezer debido a que los asesores financieros de Liliana y Verónica -Onyx Group- han valuado la acería (que produce actualmente unas 200.000 toneladas anuales) en u$s 220 millones. Según Onyx las últimas compras en el sector se han establecido a un valor equivalente a más de 5 veces el nivel de ganancias antes de impuestos. Como en el caso de AcerBrag la generación de caja este año rondará los u$s 38 millones y ya está en operación el nuevo horno, este grupo de accionistas evalúa ahora entre mantener la compañía o exigir no menos de u$s 200 millones. Al respecto desde Onyx manifestaron que hay un grupo industrial no siderúrgico extranjero interesado en ofertar y otro de origen nacional, también no vinculado al negocio del acero.