China acumula reservas internacionales en su Banco Central que ascienden a más de u$s 1 billón. Esto surge como parte de la tendencia mundial generalizada de crecer mediante superávits comerciales (exportando más que importando) y de mantener el tipo de cambio mediante intervenciones en el mercado cambiario.
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Para diversificar sus abultadas reservas (hasta ahora invertidas de manera bastante conservadora, en su mayoría, en bonos del Tesoro de Estados Unidos), el gigante asiático planea crear una agencia que se encargará de ubicar un porcentaje de esos fondos en «activos específicos», según sostienen analistas.
Tal como lo explicó el diario «The New York Times», «la decisión de mantener las reservas chinas en bonos norteamericanos ayuda a conservar la tasa de interés baja en ese país, pero brinda pocos beneficios para China». Sin embargo, debido al rápido crecimiento de la acumulación de fondos en el Banco Central chino (más de u$s 20.000 millones por mes), es posible que el país asiático continúe comprando grandes cantidades de bonos del Tesoro por un buen tiempo.
Si bien el ministro de Finanzas chino, Jin Renqing, no especificó qué cantidad de reservas estará bajo el control de la nueva agencia, se estima que esa cifra ronde entre u$s 200.000 y u$s 400.000 millones.
Expectativa
Se espera que las inversiones no se expresen en activos financieros y sean, en cambio, en recursos energéticos y naturales (como minerales y petróleo) en diferentes lugares del mundo, en particular en países en desarrollo de Africa y América latina. Es justamente lo que China necesita para abastecer su creciente población, de más de 1.300 millones de habitantes.
Además de la importancia de posicionarse en determinados activos físicos alrededor del mundo, la decisión de modificar la composición de sus reservas internacionales surge por su diferencia con EE.UU. respecto de su comercio internacional: mientras el asiático cuenta con un abultado superávit comercial, Estados Unidos, con sus déficits gemelos ( comercial y fiscal), se endeuda cada vez más para financiarse, lo que pone en riesgo la estabilidad del dólar.
Debido a esta creciente divergencia, EE.UU. tiene dos posibilidades para hacer frente a los intereses de su deuda pública (de u$s 8,8 billones): devaluar su moneda o aumentar impuestos. Debido al costo político de la segunda opción, la política de devaluación aparece como la elegida por el gobierno norteamericano. En los últimos cuatro años el dólar perdió 30% de su valor respecto del euro.
Según informó el Departamento de Comercio norteamericano, en 2006 el déficit comercial de ese país alcanzó un nuevo récord al trepar a u$s 763.000 millones. Además, el desequilibrio de los intercambios con China también creció, por lo que el rojo para Estados Unidos con ese país aumentó 15,4% para llegar a u$s 232.549 millones.
Tal como ocurre en la mayoría de los países, las reservas internacionales chinas son mayoritariamente guardadascomo un seguro para hacer frente a turbulencias financieras o a giros que pudiera tomar la economía mundial que pusieran en desventaja al país asiático.
Prioridad
Es así que el ministro de Finanzas chino explicó que la nueva agencia de inversiones no estará autorizada para especular con los fondos. «La principal prioridad es la seguridad, y bajo este principio vamos a intentar aumentar la eficiencia en el manejo de los fondos y en el rendimiento de las inversiones», explicó Renqing.
El gobierno chino afirmó que la nueva agencia será creada siguiendo en parte el modelo de Temasek Holdings, la exitosa agencia de inversiones de Singapur.
Algunos expertos financieros consultados por el «The New York Times» destacan el enorme impacto que puede tener China como el mayor inversor global y se alertan ante la posibilidad de que las compras de activos físicos en los que se interesa el país asiático pudieran presionar al alza en los precios y crear inclusive una mayor competencia para las materias primas y recursos escasos.
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