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La queja es que tanto lentes como anteojos de sol que llegan a la Argentina desde China lo hacen a valores que están subsidiados por el Estado y, por lo tanto, no reflejan los verdaderos costos de producción.
Allí se avala, entre otras cuestiones, la presentación efectuada por las compañías locales que desecharon la posibilidad de tomar en cuenta los valores de venta de ante-ojos en China por considerar que ese país «no se maneja sobre las bases de una economía de mercado».
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