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20 de febrero 2012 - 19:41

Con la crisis, vuelve el trueque a España

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El trueque, un emergente de la crisis.
Por John Stonestreet

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Son las diez y media de una gélida mañana de invierno y Emanuela Scena está abriendo su tienda en el centro de Madrid. Su tienda es uno de los muchos establecimientos con género de segunda mano abiertos en la capital española durante la crisis económica y está atestado hasta el techo con ropa, libros, CDs, y material eléctrico. Pero a diferencia de otros, no acepta efectivo, sino que es parte de una economía de trueque de bienes y servicios que está ganando terreno a medida que el país se asoma a la recesión y aumentan las de por sí disparadas tasas de desempleo.

Encontrar vías distintas de hacer negocios ha llevado a las tiendas de dos ciudades españolas a buscar en el fondo de armarios y cajones una moneda que ya creían finiquitada en el 2002. "Cuando empezamos (en diciembre del 2010), España ya estaba en crisis. Al principio a la gente no le gustaba que todo lo que cambiábamos fuese de segunda mano, pero ahora lo entienden", dijo Scena. 'Ábrete Sésamo' -"nos gustó la idea de que el nombre sugiriese la cueva de los tesoros de Alí Babá", cuenta su propietaria- recibe ahora hasta 20 clientes diarios que consiguen productos a cambio de los puntos que ganan trayendo objetos personales y pagando una pequeña cuota de suscripción.

La gente también puede comprar puntos con euros, "pero les sale más caro porque queremos fomentar el trueque". Con una tienda así, Scena es una excepción dentro de una pequeña pero creciente economía paralela que se está viendo impulsada principalmente por una serie de sitios de internet que viven de la publicidad y ofrecen plataformas para el intercambio en especies de prácticamente todo, desde clases de idiomas a cuidado de perros, pasando por muebles y automóviles. Además, ha estimulado el descuento en el mercado de vivienda residencial en España, que se derrumbó en el 2007 con el estallido de la burbuja inmobiliaria, inundando los balances de los bancos con una montaña de activos tóxicos y disuadiendo la concesión de nuevas hipotecas.

Proteger el efectivo

Sabino Liébana, cuya compañía Atodatinta.com vende impresoras y accesorios para éstas en la red, es parte de la creciente comunidad de trueque entre empresas. Durante el 2010 pagó los 600 euros mensuales del alquiler de su oficina en Madrid con productos en lugar de dinero. "Casi todo eran impresoras y cartuchos de tinta, y algunos computadores", dijo. "El casero me lo alquilaba al mismo precio que a otros inquilinos. Yo le daba mis productos con descuento, pero nunca por debajo del precio de costo". 

A Liébana no le importaba asumir el descuento porque podía proteger mejor su flujo de caja. "Debido a los problemas de liquidez, creo que (el trueque) es algo que cada vez emplearán más y más empresas, sobre todo en el sector servicios", dijo, añadiendo que "prefería no decir" el beneficio que obtuvo el año pasado con unas ventas de 500.000 euros. Este empresario ha hecho cerca de una docena de transacciones en especies durante los últimos seis meses, la mayoría a cambio de publicidad y trabajos de diseño en la web y a menudo a través del portal de intercambios acambiode.com, con sede en Barcelona.

Fundado en España en el 2001, el portal cubre la mayoría del mundo hispanoparlante, además de Italia y Portugal. Tiene 310.000 clientes a escala global, la mayoría pequeñas empresas y profesionales de todo el espectro empresarial, y aumenta su base de clientes a razón de entre 2.000 y 3.000 al mes, dijo su director Jaime Martínez. 

Los 67.000 usuarios que tiene en España sellan diariamente una media docena de transacciones de puro trueque o parte en efectivo, valoradas en promedio en unos 5.000 euros, lo que supone un volumen de negocio anual de unos 10 millones de euros. El portal se expandió rápidamente cuando la crisis financiera golpeó en el 2008 y ahora experimenta otra racha de crecimiento que Martínez espera se extienda mientras dure la crisis porque más empresas se fijan en la caja para mantenerse a flote.

"Estamos viendo mucha más actividad en España que en años anteriores", dijo. "El trueque es otra forma de financiar tus compras si tienes problemas de liquidez, lo que significa que puedes guardar tu efectivo para asuntos más urgentes". Una cuestión obvia para el Gobierno es cómo mantener un registro del trueque. La Agencia Tributaria española no pudo arrojar mucha luz sobre cómo valorar fiscalmente el trueque, pero confirmó que este tipo de transacciones están sujetas a impuestos.

"Lógicamente la especialidad fiscal del trueque es la valoración de los bienes y servicios intercambiados. La legislación de todos los impuestos establece una normativa muy concreta para la valoración fiscal de bienes y servicios, siendo la más habitual el valor en el mercado", dijo Luis González, portavoz de la Agencia Tributaria, sin entrar en detalle. Martínez de Acambiode.com señaló que en su negocio, tanto las transacciones nacionales como las internacionales tributan como si fuesen en efectivo. Pero José María Mollinedo, vicepresidente del sindicato español de inspectores fiscales Gestha, reconoció que la economía de trueque es un "mercado totalmente opaco (que es) (...) imposible de controlar."

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