Cristina de Kirchner recibió la confirmación de parte de Luiz Inácio Lula da Silva sobre la imposibilidad de Brasil de enviar más gas a la Argentina en el próximo invierno. El visitante, en una conversación privada de unos 45 minutos del viernes por la tarde, le dijo sin rodeos: «No podemos entregar una sola gota de gas, pero podemos estudiar una solución».
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Lula fue recibido por Macri el viernes a las 17.30, y después de sendos discursos, que disgustaron al gobierno nacional por su amabilidad, ambos mantuvieron un diálogo con colaboradores cercanos. Por el Gobierno porteño estuvieron Horacio Rodríguez Larreta, Gabriela Michetti, Marcos Peña y Diego Guelar. Allí salió otra definición, que además no había podido ser obtenida antes por Cristina de Kirchner. Macri lo consultó sobre el verdadero interés brasileño en avanzar con el proyecto bolivariano de creación del Banco del Sur. Lula contestó con un seco «es un tema que tratamos con prudencia infinita», lo que en idioma brasileño quiere decir, está en análisis y lejos de definirse, mucho menos como quiere Hugo Chávez. Esto es, que Brasil ponga la mayor parte del dinero, pero que cada país integrante de la entidad tenga un voto.
Macri y Lula hablaron además de las elecciones en los Estados Unidos, donde el brasileño ponderó al demócrata Barak Obama y al republicano John McCain; y el porteño invitó a «las empresas de su país a participar más de las inversiones en la Ciudad». Prometió el jefe de Gobierno seguridades jurídicas que, según su visión, la Nación no da.
Sorprendente
Antes, y públicamente, Lula había aceptado ser ciudadano ilustre de la Ciudad con un discurso que sorprendió a Macri. Después de decir que Buenos Aires «es una pasión brasileña» reconoció que «estoy un poco nervioso acá al lado de Mauricio Macri porque él es un hincha de un equipo de fútbol que ya ganó tantos títulos sudamericanos y mundiales y mi Corinthians no marcha muy bien, nunca se clasificó para una final de la Copa Libertadores», y que «tengo que encontrar un rato para conversar con Mauricio Macri y convencerlo de que hable con los directivos de Corinthians y les enseñe cómo se ganan tantos títulos». Macri contestó inmediatamente: «Ojalá alguna vez podamos vernos sin tanto protocolo para ir a ver juntos un partido de Boca -Juniors-como usted le dice, que es el papá del Corinthians...».
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