Se confirmó ayer 1,2% de aumento de los precios minoristas en setiembre que anticipó este diario. Pero hay varios elementos para tener en cuenta a futuro. En primer lugar, en octubre habrá, en el mejor de los casos, otro aumento de precios de 0,6% como mínimo. Es por arrastre que deja el mes pasado. No menos importante es el impacto de la suba de los alimentos. Subió 2,2% la canasta básica, que afecta a pleno en los de por sí elevados niveles de pobreza, hoy casi 40%. Hay un dato entre la información oficial difundida ayer que debe seguirse de cerca: la «inflación núcleo». Muestra el comportamiento de los precios, al margen de variaciones estacionales y de lo que suceda con aquellos que están regulados, como las tarifas. Se mantiene en casi 1% mensual, lo que refleja que no hay posibilidad concreta de que la inflación anual baje de 12% rápidamente. Es de esperar una reacción del gobierno tras las elecciones abandonando subas del gasto público, que lo único que hacen es afectar los precios. Pero lo óptimo sería que, además, hiciese como Brasil: dejar caer el dólar, aunque sea a $ 2,70. Sería una señal muy fuerte que frenaría inmediatamente aumentos.
En el informe difundido, el INDEC detalló que las verduras aumentaron 18,9% durante setiembre y acumulan en 2005 una suba cercana a 40%, mientras las frutas subieron 10,7%, la ropa 7,3% y el calzado 1,9%.
También se registraron alzas en el sector Servicios: educación con 0,5%, atención médica con 0,7% y alquileres con 2,2%. Todos estos rubros están mostrando una dinámica que escapa no sólo a acuerdos y presiones del gobierno, sino que ya alcanza una preocupante intensidad que se retroalimenta e impacta en el resto de los rubros.
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