Hasta último momento, en el sector empresario había dudas de que el gobierno asumiera el costo político de la suba de la luz, sobre todo cuando el poder adquisitivo de la población viene deteriorándose fuertemente por la inflación.
Sin embargo, primó el criterio de que sería mucho más peligroso llegar a un desabastecimiento con apagones imprevistos o programados (como en la época de
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