Fortaleza (ANSA) - La dolarización parece ser un tema vergonzante para muchos y una solución para otros. Los ecuatorianos la aplicaron y les va bien. Por eso el ministro de Economía y Finanzas de ese país, Carlos Julio Emanuel, se animó a decir que «la Argentina debió haber dolarizado. Lo debió haber hecho ya en enero de 1999, cuando el ex presidente Carlos Menem lo propuso».
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«Las protestas y los 'cacerolazos' de los argentinos no son en defensa del peso precisamente, sino por añoranza del dólar», agregó Emanuel, el representante de Ecuador en la 43 Reunión Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Según el ministro ecuatoriano, «por la misma globalización pensamos que la tendencia en el futuro es que haya unas pocas monedas sólidas y con calidad y aceptación internacional: el dólar, el euro, el yen; no más».
Ecuador dolarizó su economía en 2000, «frente a una crisis inédita y se la mantiene por los resultados obtenidos», dijo el ministro.
Convertido en una voz solitaria en la asamblea del BID, el ministro ecuatoriano señaló que no le preocupa la falta de apoyo que encontró aquí a la dolarización como receta para países en crisis. «Tampoco había mucho apoyo en Ecuador, en 2000; tampoco hubo apoyo en el Fondo Monetario Internacional (FMI) para el programa de convertibilidad que la Argentina adoptó en 1991; eso no importa, no es función del BID o del FMI aprobar o rechazar decisiones de cada país. Lo que importa es cómo las cosas funcionan», señaló.
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